Una mayor aptitud cardiorrespiratoria (CRF, por sus siglas en inglés) se asoció con menor riesgo de cáncer de mama en mujeres posmenopáusicas y con una atenuación del exceso de riesgo que confiere una alta predisposición genética, sobre todo en mujeres de 60 años o más. Los autores señalan que estos resultados apoyan el posible papel de la CRF en estrategias de prevención del cáncer de mama estratificadas por riesgo.
Aptitud cardiorrespiratoria y riesgo genético de cáncer de mama: qué se estudió
Se sabe que la CRF se asocia de forma inversa con el riesgo de cáncer de mama. Sin embargo, no estaba claro si la CRF modifica la relación entre el puntaje de riesgo poligénico (PRS, polygenic risk score) de cáncer de mama y la aparición de la enfermedad. El PRS resume en un solo valor el efecto acumulado de muchas variantes genéticas sobre el riesgo.
Se realizó un estudio de cohorte prospectivo con mujeres posmenopáusicas del UK Biobank. La CRF se estimó con una prueba submáxima en cicloergómetro y la susceptibilidad genética con un PRS de cáncer de mama. Se emplearon modelos de riesgos proporcionales de Cox, ajustados por factores de riesgo establecidos de cáncer de mama, para estimar razones de riesgo (hazard ratios). Además, se evaluaron las interacciones multiplicativa y aditiva entre CRF y PRS; la aditiva se midió con el exceso de riesgo relativo debido a la interacción (RERI).
La muestra fue de 15.199 mujeres posmenopáusicas, con una mediana de seguimiento de 10,7 años.
Resultados: mayor CRF, menor incidencia de cáncer de mama
- Durante el seguimiento, 547 mujeres desarrollaron cáncer de mama.
- Una CRF más alta se asoció con menor riesgo de cáncer de mama con un patrón dosis-respuesta, es decir, a mayor CRF, menor riesgo.
- Un PRS más alto se asoció con mayor riesgo.
- La interacción multiplicativa no fue significativa.
- En el análisis de interacción aditiva, una mayor CRF se asoció con una atenuación del exceso de riesgo atribuible a un PRS alto (RERI −0,79; IC 95 %: −1,47 a −0,10).
- Esta atenuación fue especialmente evidente en mujeres de 60 años o más.
La ausencia de interacción multiplicativa junto con una interacción aditiva significativa indica que el beneficio de la CRF puede ser más relevante en términos absolutos en las mujeres con mayor predisposición genética, aunque la reducción proporcional del riesgo no difiera de forma significativa entre grupos.
Qué significa para la práctica: prevención y entrenamiento de la aptitud cardiorrespiratoria
Incluir la CRF en la conversación sobre prevención
Para entrenadores, preparadores físicos y profesionales de la salud, estos datos refuerzan que desarrollar y mantener la CRF es un objetivo razonable en mujeres posmenopáusicas, también en el contexto de la prevención del cáncer de mama. La relación dosis-respuesta sugiere que mejorar la CRF puede ser útil a lo largo de todo el espectro, y no solo alcanzar un umbral alto.
Mujeres con mayor riesgo genético
El hallazgo de interacción aditiva sugiere que las mujeres con alto riesgo poligénico podrían ser las que más se beneficien, en términos absolutos, de una buena CRF. En la práctica, esto invita a no considerar la predisposición genética como algo inmodificable e inevitable: una CRF más alta se asoció con menor exceso de riesgo. No obstante, el PRS no es una herramienta de uso rutinario en el entorno de entrenamiento, y los resultados no justifican indicaciones individuales; las decisiones sobre cribado o riesgo genético corresponden al equipo médico.
Prioridad en mujeres de 60 años o más
La atenuación fue más evidente en mujeres de 60 años o más. Conviene, por tanto, ofrecer programas de ejercicio aeróbico a este grupo, adaptados a su condición clínica y a su experiencia previa. Para ello se recomienda:
- Evaluar el punto de partida de la CRF con pruebas submáximas adecuadas y repetirlas periódicamente para seguir la evolución.
- Progresar de forma gradual en volumen e intensidad, con supervisión y coordinación con el equipo de salud cuando existan comorbilidades.
- Priorizar la adherencia a largo plazo, ya que el seguimiento del estudio fue de más de 10 años.
Cautela al interpretar
Al tratarse de un estudio observacional, los resultados muestran asociaciones y no demuestran que mejorar la CRF reduzca el riesgo. Tampoco indican qué tipo, dosis o intensidad de entrenamiento produce el efecto. La CRF debe verse como un componente más de la prevención, junto con otros hábitos y los programas de detección recomendados.
Limitaciones del estudio sobre CRF, riesgo poligénico y cáncer de mama
- El diseño observacional impide establecer causalidad; puede haber factores de confusión no medidos, pese al ajuste por factores de riesgo conocidos.
- La CRF se estimó con una prueba submáxima en cicloergómetro, no con una medición directa del consumo máximo de oxígeno.
- Los resultados corresponden a mujeres posmenopáusicas del UK Biobank y no deben generalizarse a otras poblaciones.
- El número de casos (547) es moderado, lo que puede limitar la precisión de los análisis por subgrupos, como el de edad.
- El resumen disponible no detalla el tipo de entrenamiento ni los tamaños del efecto de cada categoría de CRF.
Conclusiones aplicables
- Una mayor CRF se asoció con menor riesgo de cáncer de mama en mujeres posmenopáusicas, con patrón dosis-respuesta.
- Un mayor riesgo poligénico se asoció con más riesgo de cáncer de mama.
- Una CRF más alta se asoció con una atenuación del exceso de riesgo debido a un PRS alto (interacción aditiva), especialmente en mujeres de 60 años o más.
- Los hallazgos respaldan el posible papel de la CRF en estrategias de prevención estratificadas por riesgo, pero no prueban causalidad.
- En la práctica, conviene promover y monitorizar la CRF en mujeres posmenopáusicas, con especial atención a las mayores de 60 años y siempre con enfoque individualizado y supervisión sanitaria.


