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Revisión sistemática y crítica de escalas para síntomas digestivos en ejercicio

La medición de los síntomas gastrointestinales durante el ejercicio presenta una heterogeneidad sustancial y hay muy poca evidencia sobre la validez y la fiabilidad de las escalas utilizadas. Esto limita la coherencia y la comparabilidad entre estudios y en la práctica, por lo que desarrollar una escala específica para el ejercicio, estandarizada y plenamente validada, sigue siendo una prioridad.

Qué se estudió: escalas de síntomas gastrointestinales en ejercicio y deporte

Los síntomas gastrointestinales (SGI) inducidos por el ejercicio son frecuentes. Para cuantificar su incidencia e intensidad se emplean escalas tipo Likert o escalas visuales analógicas (EVA). Sin embargo, estas herramientas varían en su diseño y en la forma de informarlas, y no está claro si son válidas.

Se trata de una revisión sistemática con análisis crítico, realizada conforme a las directrices PRISMA. La búsqueda se efectuó en agosto de 2025 e identificó artículos a texto completo que evaluaran SGI durante el ejercicio o el deporte. El objetivo fue revisar y discutir de forma crítica las distintas escalas Likert y EVA usadas con este fin.

Qué encontraron: heterogeneidad y escasa validación de las escalas

  • Se incluyeron 126 estudios, que representaban 50 escalas distintas y 13 longitudes de escala.
  • Las herramientas más utilizadas fueron las escalas tipo Likert de 11 puntos y las EVA (46 %).
  • Solo un estudio evaluó la fiabilidad de una escala de 11 puntos específica para el ejercicio.
  • Solo un estudio empleó un cuestionario retrospectivo validado, desarrollado para evaluar SGI crónicos en corredores.
  • El 92 % de los estudios no justificó la elección de su escala; con frecuencia adaptaban herramientas de contextos ajenos al ejercicio o usaban medidas diseñadas ad hoc.

Según los autores, las herramientas actuales van desde aquellas con una evaluación psicométrica limitada (parcial) hasta las que carecen de cualquier evidencia formal de validación.

Qué significa para la práctica: cómo evaluar los síntomas gastrointestinales en deportistas

Los autores indican que la revisión ofrece recomendaciones prácticas para mejorar la evaluación y el registro de los SGI en contextos de ejercicio. A partir de sus hallazgos, estas son las implicaciones aplicables, con la cautela de que ninguna escala actual está plenamente validada para este uso.

Elegir y justificar la herramienta

  • Dado que la mayoría de las escalas son adaptaciones o diseños propios, conviene tratar sus puntuaciones como indicadores orientativos y no como mediciones validadas.
  • Si trabajas con entrenamiento de resistencia o con nutrición deportiva, justifica por qué usas una escala concreta. Esto es precisamente lo que la mayoría de los estudios no hizo (92 %).
  • Las escalas Likert de 11 puntos y las EVA son las más habituales (46 %), lo que facilita comparar tus datos con buena parte de la literatura. Aun así, su uso extendido no equivale a que estén validadas.

Mantener la coherencia en el seguimiento

  • Usa siempre la misma escala, con la misma longitud, las mismas instrucciones y el mismo momento de registro, para comparar a un deportista consigo mismo entre sesiones o a lo largo de una temporada.
  • Evita cambiar de escala a mitad de un proceso: la diversidad de formatos (13 longitudes distintas) es una de las causas de la falta de comparabilidad.
  • Anota con precisión qué escala empleas y cómo la aplicas, de modo que otros profesionales puedan interpretar tus registros.

Distinguir entre síntomas agudos y crónicos

  • Para SGI crónicos en corredores existe un cuestionario retrospectivo validado, que fue empleado por un solo estudio de los revisados. Puede ser una referencia para este perfil concreto, sin extrapolarla a otros deportes o a síntomas durante una sesión puntual.
  • Para síntomas durante el ejercicio, la única evidencia de fiabilidad hallada corresponde a una escala de 11 puntos específica para el ejercicio, evaluada en un solo estudio; es un resultado aislado que requiere confirmación.

Precauciones al interpretar los datos

  • No tomes decisiones nutricionales o de entrenamiento basándote solo en pequeñas diferencias de puntuación, pues se desconoce la validez de las escalas y su sensibilidad al cambio.
  • Al comparar con estudios publicados, considera que escalas distintas pueden no ser equivalentes entre sí.
  • Los síntomas persistentes o intensos deben derivarse a un profesional sanitario; una escala de seguimiento no sustituye una valoración clínica.

Limitaciones de la revisión

La revisión describe y critica las herramientas existentes, pero no puede resolver la ausencia de validación: los propios autores señalan la escasez de estudios psicométricos. Los resultados dependen de lo que los estudios incluidos informaron sobre sus escalas, y la búsqueda se limitó a artículos a texto completo identificados en agosto de 2025. Además, el resumen no detalla cuáles son las recomendaciones prácticas concretas de los autores, por lo que las pautas anteriores son una interpretación de los hallazgos.

Conclusiones aplicables

  • La medición de SGI durante el ejercicio es muy heterogénea: 126 estudios usaron 50 escalas diferentes.
  • Las escalas Likert de 11 puntos y las EVA son las más usadas (46 %), pero existe poca evidencia de su validez y fiabilidad.
  • El 92 % de los estudios no justificó la escala elegida.
  • Conviene elegir una herramienta, justificarla y mantenerla constante en el seguimiento.
  • Para SGI crónicos en corredores existe un cuestionario retrospectivo validado.
  • Desarrollar una escala específica para el ejercicio, estandarizada y plenamente validada, sigue siendo una prioridad.
Interpretación elaborada con inteligencia artificial (Claude, de Anthropic) a partir de la publicación original, y revisada por el Comité Académico de G-SE.
Publicación Original