Son una fuente principal de combustible para el cuerpo humano, particularmente para el sistema nervioso y el músculo esquelético durante el ejercicio. La palabra hidrato de carbono (o carbohidrato) hace referencia a la estructura química de este nutriente: hidrato se...
Lic. Adrián A Barale
Guías alimentarias basadas en alimentos… ¿son realmente útiles para educar a la población?
Las Guías Alimentarias constituyen una herramienta de gran utilidad
para educar a la población en el logro de una alimentación saludable. En la
actualidad se plantea un nuevo enfoque donde se busca elaborar estas guías tomando
como referencia los alimentos, en lugar de basarlas en los nutrientes como se
solía hacer anteriormente; es así como surgen las Guías Alimentarias Basadas en los Alimentos (GABA).
Las GABA constituyen
sistemas relativamente simples donde a través de una serie de recomendaciones
se intenta transmitir a la población general información sobre cómo debería ser
la alimentación para garantizar un óptimo estado de salud y prevenir una serie
de enfermedades relacionadas con la dieta. Son diseñadas considerando los
hábitos alimentarios, la disponibilidad alimentaria y el nivel de acceso a los
alimentos en cada país, entre otros aspectos.
Estas guías deben ser de
carácter nacional, considerar la situación de salud y nutrición de la población
del país, y tener como fin, mediante la educación en nutrición, tanto la
prevención de las enfermedades nutricionales originadas por el déficit de
consumo de energía o nutrientes específicos, como la prevención de las
enfermedades crónicas no transmisibles relacionadas con la dieta, cuya
prevalencia es cada vez mayor. Por lo tanto, es esperable que las guías alimentarias, así como las representaciones
gráficas que las suelen acompañar, difieran entre los países.
Varios países han
desarrollando sus guías alimentarias, acompañadas generalmente de gráficos que
buscan transmitir visualmente las ideas principales. A continuación desarrollaremos
sólo dos ejemplos de Guías Alimentarias: las de Estados Unidos y las de Argentina.
Guías Alimentarias para los Estadounidenses (GAE).
Fueron formuladas para
la población mayor de 2 años y en su última edición (2010) describen una dieta
saludable como aquella que:
Enfatiza el consumo de frutas, vegetales, granos
integrales y lácteos descremados o parcialmente descremados.Incluye carne magra, aves, pescados, legumbres,
huevos yfrutas secas.Es baja en grasas saturadas, ácidos grasos trans, colesterol, sal (sodio) y azúcar
agregada.
Las GAE tradicionalmente se difundieron a través
de la conocida Pirámide Alimentaria, cuya primera versión se remonta a 1992
(Figura 1). Fue una herramienta de educación nutricional muy utilizada que
sirvió para traducir recomendaciones nutricionales en tipos de alimentos y
cantidades que debían ser consumidas diariamente. En el momento de su
lanzamiento se le reconocieron algunas ventajas:
en primer lugar, que daba una idea completa de la dieta; en segundo lugar, que supuestamente
era una imagen fácil de entender por el público; y en tercer lugar, destacaba
tres conceptos muy importantes a la hora de hablar de educación alimentaria:
variedad, moderación y proporcionalidad.Figura 1. Pirámida alimentaria (1992).
Sin embargo, también se le
hicieron varias críticas.
Principalmente que no discriminaba el efecto de las diferentes grasas
(saturadas y trans vs. insaturadas)
sobre la salud. Esto llevó a popularizar un concepto demasiado simple: “las grasas son malas”, y por lo tanto
deben ser restringidas. Como tampoco se quería recomendar aumentar el consumo
de proteínas (muchas fuentes de proteínas, en particular las de origen animal,
también son ricas en grasas saturadas), esto trajo implícito que se recomendara
aumentar el consumo de carbohidratos (“los
CHO son buenos”).
Otro punto cuestionado fue
el efecto sobre la salud atribuido a los carbohidratos. El razonamiento fue
demasiado simple (al igual que con las grasas): como los azúcares sólo aportan “calorías vacías” (sólo calorías, sin
aportar vitaminas, minerales u otros nutrientes importantes), entonces hay que
priorizar los CHO complejos y se los ubicó en la base de la pirámide. Sin
embargo, este sistema de clasificación de los CHO (simples vs. complejos) tiene
varios errores. Además, el proceso de refinamiento de los granos produce un CHO
complejo (almidón) fácilmente absorbible, pero remueve del grano muchas
vitaminas, minerales y la fibra.
Por último, otro punto
cuestionado fue que no se destacaban las diferencias sobre la salud entre
algunos tipos de carnes (vaca, cerdo y cordero) comparados con otros
integrantes de este grupo (pollo, pescados, legumbres, huevos y frutas secas).
Es por eso que después de
un extenso debate y una evaluación de varios años la antigua pirámide fue remplazada a comienzos del 2005 por una
nueva, llamada Mi Pirámide (My Pyramid)
(Figura 2).
En esta versión se trató de actualizar la
estrategia de la pirámide en base a los nuevos conocimientos sobre la relación
entre la alimentación y la salud. En primer lugar, se trató de darle un enfoque
más personalizado al modelo, haciendo hincapié en que una única recomendación
no se puede ajustar a todos los individuos, y que para lograr un mejor estado
de salud es necesaria una correcta alimentación conjuntamente con la
realización de actividad física.Figura 2. La nueva Pirámide Alimentaria (2005).Si bien se mantiene el
énfasis en 3 conceptos claves de ediciones anteriores (variedad,
proporcionalidad y moderación), entre los nuevos
conceptos que se destacan en esta versión, uno de los que más sobresale es
la incorporación de la actividad física
(representada por los escalones y la persona que los sube), que resalta la
importancia de realizar actividad física diariamente. Otro concepto que se intenta
destacar es el de personalización de la
alimentación, representada por el individuo y el lema.
A pesar de que en este
intento por actualizar la pirámide se realizaron algunas mejoras (el énfasis
puesto en mantener un peso saludable, resaltar el diferente efecto de los
distintos tipos de grasas sobre la salud, el no poner énfasis en los CHO
complejos sino en reducir los azúcares y resaltar la importancia de consumir
cereales integrales), algunos consideran que no fueron suficientes y que esa
imagen no se entendía demasiado bien.
Es así que en la última edición (7ª) de las GAE
(2010) se remplazó la pirámide por una nueva imagen mucho más sencilla: un
plato dividido en los 4 grupos de alimentos que deben tomarse a diario para
llevar una dieta equilibrada: verduras, cereales, proteínas y frutas (en ese
orden), acompañados de productos lácteos (Figura 3). La campaña se denominada “Mi
Plato” (MyPlate).Figura 3. “Mi
Plato” (MyPlate) (2010).
Se le podría reconocer como
ventaja el uso de una imagen más familiar para representar la alimentación (un
plato), pero también se le podría realizar algunas críticas, como que fue
eliminada la presencia de la actividad física en el mensaje principal que transmite
la imagen.
Guías Alimentarias para la Población Argentina (GAPA).
Fueron publicadas en el
2000 por la
Asociación Argentina de Dietistas y Nutricionistas. Las GAPA constan de 10 mensajes, que señalan que para mantener un adecuado estado de
salud es recomendable:
1. Comer con moderación e incluir alimentos variados en cada comida.
2. Consumir todos los días lácteos (leche, yogures y queso). Son necesarios
en todas las edades.
3. Comer diariamente frutas y verduras de todo tipo y color.
4. Comer una amplia variedad de carnes (rojas y blancas) retirando la grasa
visible.
5. Preparar las comidas con aceite preferentemente crudo y evitar la grasa
para cocinar.
6. Disminuir el consumo de azúcar y sal.
7. Consumir una variedad de panes, cereales, pastas, harinas, féculas y
legumbres.
8. Disminuir el consumo de bebidas alcohólicas y evitarlas en niños,
adolescentes, embarazadas y madres lactantes.
9. Tomar abundante cantidad de agua potable durante todo el día.
10. Aprovechar el momento de las comidas para el encuentro y el diálogo con
los otros.
La gráfica que acompaña a
estas guías (Figura 4) se denomina “Ovalo
de los alimentos” (o “Gráfica de la alimentación saludable”), y ha sido
diseñada para reflejar 4 aspectos fundamentales a tener en
cuenta en la alimentación cotidiana:
Consumir una amplia variedad de alimentos.Incluir alimentos de todos los grupos a lo largo
del día.Consumir una proporción adecuada de cada grupo
(reflejada por el tamaño de cada grupo de alimentos en la figura).Elegir agua potable para beber y preparar los
alimentos.
Figura 4. Ovalo de los alimentos (Guías Alimentarias para la Población Argentina, 2000).Se pueden destacar algunos
elementos positivos, como que incluye al agua, un macronutriente esencial, y
que además desdobla las fuentes energéticas (azúcares y grasas) dando
relevancia al consumo de grasas de buena calidad (fuente de ácidos grasos
esenciales), por sobre el aporte de calorías vacías. Pero también se le podría
criticar el hecho de que no refleja la importancia de la actividad física
regular para complementar los buenos hábitos alimentarios, y así lograr un
óptimo estado de salud.
En conclusión, todas las Guías Alimentarias, así
como las gráficas que las acompañan, tienen aspectos positivos y negativos. Es
realmente difícil poder simplificar (y más aún en una sola imagen) la compleja
relación entre alimentación y salud, y la gran cantidad de variables que la
pueden afectar. El punto central es tener presente que las Guías Alimentarias
son básicamente materiales educativos que deberían acompañar programas de educación
alimentaria, y que además son dinámicas, es decir que requieren de
actualizaciones periódicas a la luz de los nuevos conocimientos científicos, y
deberían ser lo suficientemente flexibles para poder adaptarse a las
características individuales de los diferentes sujetos.Guías alimentarias basadas en alimentos… ¿son realmente útiles para educar a la población? por Lic. Adrián Barale se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.
Vitaminas hidrosolubles
Son aquellas vitaminas que pueden disolverse en agua y se eliminan a través de la orina, por esta razón el cuerpo no puede almacenarlas y tiene que usarlas inmediatamente. A excepción de la vitamina B12, que es la única que puede ser almacenada en el hígado durante...
PROXIMAS FORMACIONES
Minerales
Son sustancias inorgánicas, es decir que no contienen carbono. Los minerales se distinguen de los macronutrientes y de las vitaminas en que no se degradan durante la digestión o cuando el cuerpo los utiliza para realizar las funciones metabólicas; a diferencia de...
Dietas hiperproteicas: ¿son eficientes y seguras a largo plazo?
Muy de moda actualmente, las dietas hiperproteicas (bajas en carbohidratos
y usualmente altas en grasas) son ampliamente usadas por muchos especialistas de
la Nutrición, y también por muchas personas que las realizan sin supervisión
profesional, con fines de adelgazamiento.
Por definición, una dieta hiperproteica es aquella en la
cual la ingesta de proteína supera las recomendaciones diarias establecidas.
Actualmente se acepta que el consumo de 0,8 g/kg/día de proteínas es suficiente
para cubrir los requerimientos nutricionales del adulto sano que no realiza un
plan de entrenamiento exigente.
Si bien las personas que las
realizan usualmente ven mayores efectos en el corto plazo, no hay evidencia concluyente
de que sean más efectivas que otros tipos de dietas y que esa pérdida de peso
se sostenga de mejor manera a largo plazo; incluso algunos estudios
postulan efectos adversos para la salud, pero esto puede estar muy relacionado
al estado de salud de los individuos.
Según diferentes estudios, este tipo de dietas altas en
proteínas y grasas, y bajas en carbohidratos, frutas, verduras y fibra, pueden
ocasionar alteraciones en el metabolismo hidroelectrolítico y ácido-base, en el
metabolismo óseo (por la elevada carga ácida de los alimentos proteicos), en la
función renal (en personas con problemas renales previos) y en la función endócrina.
Y por otro lado, tener en cuenta la procedencia de las proteínas, ya que se
asocia el consumo elevado de carnes rojas con una mayor incidencia de
enfermedades cardiovasculares, de diabetes tipo 2, y un mayor riesgo de
desarrollar cáncer de colon, esófago y estómago.
En
relación a su uso en tratamientos adelgazantes, merece la pena hacer ciertas
aclaraciones. Según la OMS: “Las dietas ricas en carbohidratos
desempeñan un papel central en el control del sobrepeso y de la obesidad”.
La segunda aclaración procede de las últimas Guías
Dietéticas de Estados Unidos: “Existen evidencias sólidas y consistentes
que señalan que cuando se controla la ingesta calórica, la proporción de
macronutrientes de la dieta no está relacionada con la pérdida de peso”. Y las
últimas provienen del consenso de la FESNAD-SEEDO (Federación Española de
Sociedades de Nutrición, Alimentación y Dietética – Sociedad Española para el
Estudio de la Obesidad) : “En el tratamiento de la obesidad no se
recomienda inducir cambios en la proporción de proteínas de la dieta (grado de
recomendación A)”, y “las dietas con
mayor contenido de hidratos de carbono complejos (≥50% del aporte energético
total, aproximadamente) se asocian con índices de masa corporal más bajos en adultos
sanos”.
Un
aspecto que no se ha tenido muy en cuenta en años anteriores, pero
que ha ganado relevancia en los últimos tiempos, es la composición del peso perdido. Las dietas altas en proteínas
parecen ser más eficientes en este aspecto, ya que provocan una menor
pérdida de masa magra cuando se llevan a cabo dietas con déficit energético.
En
conclusión, no es recomendado este tipo de dietas en personas con enfermedades
renales, hepáticas, niveles de acido úrico elevados, y es necesario un riguroso
control profesional para su uso en personas con sobrepeso u obesidad con fines
de adelgazamiento. Los aspectos claves
de cualquier dieta para bajar de peso son el generar un déficit energético
(balance energético negativo) y que los sujetos demuestren una elevada adherencia hacia el plan
de alimentación.
Ailén Dietrich.Lic.
en NutriciónAdrián Barale.Prof. en Educación FísicaLic. en NutriciónEditor Sección de Nutrición DeportivaCoordinador académico y docente del Curso a Distancia de Nutrición Deportiva»Dietas hiperproteicas:..» por Dietrich A. & Barale A. se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.
Sodio
Es un mineral también conocido como natrium, nombre del cual proviene el símbolo Na. Es uno de los principales electrolíticos (un catión concretamente, es decir, un ion con carga positiva) dentro de los líquidos corporales. No existe una RDA para el sodio (pero sí un...
Gasto energético en reposo
Es la energía que requiere una persona para mantener el normal funcionamiento de los distintos sistemas del cuerpo y la constancia de la temperatura corporal en estado de reposo. En un adulto sedentario representa entre el 60 y 75% del gasto energético diario. A veces...
Nutrición en niños y adolescentes físicamente activos
La niñez y la adolescencia son
períodos muy importantes en el desarrollo del ser humano; no sólo porque se
producen cambios singulares y rápidos en el crecimiento físico, sino también
por ser etapas de desarrollo psicosocial (OMS, 1995).
La actividad física (AF) regular
se considera un componente importante de un estilo de vida saludable. Durante
la niñez y la adolescencia se le reconocen algunos beneficios específicos (USDHHS,
2000):
a) Ayuda al adecuado desarrollo de los huesos, articulaciones y músculos.
b) Ayuda a
controlar el peso y la composición corporal.
c) Previene
o retarda el desarrollo de hipertensión y ayuda a reducir la presión arterial
en aquellos adolescentes que ya presentar valores elevados.
d) Reduce
la depresión y la ansiedad.
e) A pesar
de que no hay muchas investigaciones al respecto, contribuiría a mejorar el
desempeño académico.
f) La práctica regular de AF también puede
influir favorablemente en la socialización de los niños y jóvenes.
g) También hay
evidencia de que los jóvenes que practican regularmente deportes tienen una
menor probabilidad de ser fumadores regulares o consumir drogas.
Poseer adecuados hábitos
alimentarios también se considera un elemento clave para un óptimo estado de
salud, y para el normal crecimiento y desarrollo de los niños y jóvenes.
Sin embargo, en estas etapas el patrón
de consumo se suele caracterizar por un alto consumo de dulces,
golosinas, gaseosas, vegetales con alto contenido de CHO (papa, batata, choclo) y cereales, así como un elevado consumo de frituras. Al
mismo tiempo, se observa un bajo consumo de lácteos, verduras y frutas
(Torresani, 2001).
En este blog comentaremos algunos aspectos básicos de las necesidades
nutricionales de los niños y adolescentes físicamente activos.
ENERGÍA
Los requerimientos de energía durante estas etapas están aumentados
debido al rápido crecimiento. Una
ingesta adecuada de energía es vital durante la niñez y la adolescencia para
mantener un normal proceso de crecimiento y maduración, así como para cubrir
las demandas extras propias del entrenamiento.
Sin embargo, calcular las necesidades energéticas exactas es muy
difícil, especialmente durante estas etapas, debido al cambio en el patrón de
crecimiento y la gran variabilidad interindividual entre los jóvenes (Volpe et
al., 2007). Se han desarrollado diversas fórmulas (como, por ejemplo, las
propuestas en las DRI de EE.UU.) para estimar los requerimientos energéticos
que tienen en cuenta el sexo, la edad, el peso, la talla y el nivel de AF; este
último factor es de enorme importancia a la hora de determinar los
requerimientos de energía de los jóvenes. Un punto muy importante a tener presente
es que los valores obtenidos son aproximaciones, y se debería revisar lo
adecuado que resulta en cada caso particular.
MACRONUTRIENTES
La ingesta de CHO es la base
de la dieta, tanto en niños como adolescentes activos. En general, aproximadamente
el 50% de su ingesta energética debería ser cubierta por los CHO; según las DRI
su aporte debería estar entre el 45-65% de la ingesta energética (DRI, 2002). Pero
se debe prestar atención tanto a la cantidad como a la calidad de los CHO
consumidos. Sería conveniente priorizar el consumo de cereales y alimentos con
alto contenido de fibra que aporten una buena variedad y cantidad de vitaminas, minerales y
otros nutrientes importantes, como por
ejemplo, cereales integrales, frutas, verduras, legumbres, etc. (Volpe et al.,
2007).
Las necesidades de proteínas están elevadas durante estas etapas debido al predominio del metabolismo
anabólico, especialmente en períodos de rápido crecimiento. Según las DRI, los niños requieren 0,95 g/kg/día, mientras
que en el caso de los adolescentes la
ingesta recomendada es de 0,85 g/kg/día (Volpe et al., 2007). Cuando se expresa
como porcentaje de la ingesta energética, la recomendación es del 10 al 30%
(DRI, 2002). Un punto importante a resaltar es que se sabe muy poco acerca del
efecto del entrenamiento sobre los requerimientos de proteínas en estas edades.
De todos modos, es poco probable que niños y adolescentes que consumen
adecuadas cantidades de energía puedan sufrir un déficit de proteínas en su
dieta.
Las grasas también son un
nutriente clave; se recomienda que cubran el 25-35% de la ingesta energética
total diaria en niños y adolescentes de entre 4 y 18 años (DRI, 2002). Se
debería prestar especial atención al tipo (calidad) de las grasas consumidas,
priorizando el consumo de grasas insaturadas.
MICRONUTRIENTES
Las vitaminas
y minerales también son nutrientes claves para el normal crecimiento,
desarrollo y el rendimiento deportivo de los niños y adolescentes. Se
debería promover un adecuado consumo de estos nutrientes a través de una
correcta selección de alimentos, especialmente frutas y verduras.
Actualmente no se cuenta con evidencia suficiente como para recomendar la suplementación de los mismos en aquellos jóvenes deportistas que cubren sus
requerimientos de energía y no tienen síntomas o signos de deficiencia (Volpe
et al., 2007).
Si bien excede el objetivo de este blog hacer un análisis detallado de
todos estos micronutrientes, en estas etapas de la vida se debe prestar
especial atención al consumo de calcio y hierro, que suele ser reportado como deficitario, especialmente
entre niñas y adolescentes.
AGUA
Una adecuada ingesta de fluidos es importante no solo para prevenir la
deshidratación, sino también para mantener una normal función cardiovascular y
termorregulación. La deshidratación, no
solo se asocia con un mayor riesgo de sufrir enfermedades relacionadas al
calor, sino que también se asocia a un menor rendimiento deportivo.
La DRI para el agua ha sido establecida en: 1,7 L/día para niños de 4 a
8 años; 2,1 y 2,4 L/día para niñas y niños, respectivamente, de 9 a 13 años; y 2,3
y 3,3 L/día para mujeres y varones, respectivamente, de 14 a 18 años (Volpe et al., 2007).
Es importante tener presente que las necesidades diarias de fluidos varían
con la temperatura ambiental, la humedad y el nivel de entrenamiento. Además,
parte de estos requerimientos se cubren con el agua que aportan los alimentos.
CONCLUSIÓN
Una correcta nutrición juega un papel clave en la salud y el
rendimiento de los jóvenes deportistas. Los comportamientos que se adopten en
estas etapas influyen de manera decisiva en el futuro; por lo tanto, se debería
poner especial énfasis en la educación nutricional de niños y adolescentes,
para así brindarles los conocimientos necesarios para hacer adecuadas
elecciones que favorezcan su normal crecimiento y desarrollo, así como un
óptimo rendimiento deportivo.Adrián BaraleProf. en Educación Física.Lic. en Nutrición.Editor Sección de Nutrición Deportiva.Coordinador académico y docente del Curso a Distancia de Nutrición Deportiva
Referencias:
Food and Nutrition Board, Institute of Medicine. Dietary Reference Intakes for Energy, Carbohydrate, Fiber, Fat, Fatty
Acids, Cholesterol, Protein, and Amino Acids. National Academy Press, 2002.
Organización Mundial de la Salud.
El
Estado Físico: uso e interpretación de la antropometría. O.M.S., Serie de Informes
Técnicos Nº 854; Ginebra, 1995.
Torresani, ME. Cuidado nutricional pediátrico. Eudeba,
2001.
U.S. Department of Health & Human Services. Promoting Better Health for Young People Through Physical Activity
& Sports. A Report to the President from the Secretary of Health &
Human Services and the Secretary of Education, 2000.
Volpe
SL, Sabelawski SB & Mohr CR. Fitness
Nutrition for Special Dietary Needs. Human
Kinetics, 2007.Nutrición en niños y adolescentes físicamente activos por Lic. Adrián Barale se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.
Alimentos funcionales
La noción de alimentación equilibrada es un concepto fundamental,
resultado de décadas de investigaciones en nutrición realizadas a partir del
descubrimiento de los nutrientes y de su
importancia para el desarrollo y crecimiento del cuerpo y el mantenimiento de
la salud.
La denominación “alimentos funcionales” tiene su aparición en
Japón en la década de los años ochenta. El aumento de la esperanza de vida y su
impacto a nivel de gastos en Salud Pública hace que el gobierno de dicho país
financie programas de investigación sobre alimentos, para lograr mejoras en la calidad
de vida. A partir de allí, el concepto comienza a evolucionar. Con el paso del tiempo numerosas investigaciones
científicas se han identificado componentes fisiológicamente activos o
bioactivos en los alimentos, que poseen efectos fisiológicos o beneficios para
la salud; al mismo tiempo aumenta el interés de los consumidores, la industria
y los legisladores por este tipo de alimentos.
Podemos considerar alimentos
funcionales a aquellos que, más allá
de aportar nutrientes, han demostrado científicamente que afectan
beneficiosamente a una o varias funciones del organismo, de manera que
proporcionan un mejor estado de salud y bienestar. Estos alimentos, además,
ejercen un papel preventivo, ya que reducen los factores de riesgo que provocan
la aparición de enfermedades.
No existe consenso a nivel
mundial sobre la definición de alimento funcional o sobre su legislación. Ni siquiera en el término
empleado para su descripción. Esto ha dado lugar a una amplia gama de
acepciones que se manejan, además de la de alimentos funcionales: “alimentos de diseño”, “nutracéuticos”, “alicamentos”, “farmalimentos”,
etc. Todas pueden considerarse sinónimos a efectos prácticos aunque a veces se
apliquen con matices específicos.
Con el aumento en la comercialización y el uso de suplementos
dietéticos, alimentos enriquecidos y fortificados, se hace cada vez más
necesario un marco legislativo que proteja a los consumidores frente a
atribuciones de propiedades falsas o confusas y que además pudiera responder a
las necesidades de la industria en cuanto a innovación en el desarrollo de
productos, y su comercialización.
Japón fue uno de países pioneros en desarrollar una regulación
específica para la aprobación de alimentos funcionales, conocidos como el
sistema “FOSHU”, que está amparado por la nueva ley de regulación de mejora
nutricional, sancionada en 1991. Los alimentos con la aprobación FOSHU están
avalados por informes de seguridad, evidencias científicas sobre el efecto en
los humanos y un análisis nutricional correspondiente. De acuerdo a los
japoneses, un alimento funcional debe cumplir 3 condiciones:
1. Estar constituido por ingredientes naturales.
2. Se debe consumir como parte de la dieta diaria.
3. Ser un alimento que al consumirse presente una particular
función en el cuerpo humano, como:
Mejoramiento en los mecanismos de defensa biológica.Prevención o recuperación de algunas enfermedades específicas.Control de las condiciones físicas y mentales.Retardo del proceso de envejecimiento.El desarrollo de los alimentos funcionales se basa en la forma en que
los nutrientes específicos y los componentes alimentarios afectan positivamente
a las funciones biológicas del organismo. Las áreas de la fisiología humana
relacionadas con la ciencia de los alimentos funcionales son:
Crecimiento y desarrollo en la primera infancia.Regulación de los procesos metabólicos básicos.Defensa contra el estrés oxidativo.Fisiología cardiovascular.Fisiología gastrointestinal.Rendimiento cognitivo y mental, incluidos el estado de ánimo y la
rapidez de reacción.Rendimiento y mejora del estado físico.A continuación se agrupan los distintos alimentos funcionales, con
sus principios bioactivos, en dos categorías según su origen: naturales o
procesados.
Ejemplos de algunos alimentos funcionales
naturales:
Alimento
funcional
Componente
Beneficio
potencial para la salud
Tomate
Licopeno
Reduce el riesgo de cáncer de
próstata e infarto de miocardio.
Brócoli
Sulforatano
Reduce el riesgo de cáncer.
Zanahoria
Carotenoides
Reduce el riesgo de cáncer.
Ajo
Componentes organosulfurados
Reduce el riesgo de cáncer.
Té
Polifenoles y catequinas
Reduce el riesgo de
enfermedades coronarias y algunos cánceres.
Pescado
Ácidos grasos omega 3
Reduce el riesgo de enfermedades
del corazón.
Ejemplos de algunos alimentos funcionales
procesados:
Alimento
funcional
Componente
Beneficio
potencial para la salud
Leche alta en calcio, con bajo
aporte de grasa.
Calcio
Reduce riesgo de osteoporosis.
Productos lácteos fermentados.
Probióticos
Mejoran la función
gastrointestinal.
Leche o huevos enriquecidos con
omega 3.
Ácidos grasos omega 3
Reducen el riesgo de enfermedad
cardiovascular y mejora la visión.
Vino en cantidad moderada (no
más de 2 vasos al día).
Flavonoides
Contribuyen a la salud
cardiovascular.
Cereales con agregado de ácido
fólico.
Ácido fólico
El ácido fólico ayuda a reducir
el número de casos de bebes que nace con espina bífida.
Conclusión
El creciente interés de la población sobre nutrición y salud,
sumado a la mayor oferta de productos alimentarios convierte a la comunicación
de dichos productos en un punto importante de análisis. Los diferentes tipos de
legislaciones aprobadas son las bases de la comunicación al consumidor; su correcta
interpretación por parte de los profesionales de la salud es un elemento
esencial para lograr el objetivo fundamental de los alimentos funcionales:
contribuir a mejorar la Salud Pública y el bienestar de la población.
Ailén DietrichLic.
en Nutrición.Adrián BaraleProf. en Educación Física.Lic. en Nutrición.Editor Sección de Nutrición Deportiva.Coordinador académico y docente del Curso a Distancia de Nutrición Deportiva.Referencias:
Ashwell M. Conceptos sobre los alimentos funcionales. ILSI Europe Concise
Monograph Series, 2002.Culebras JM, García de Lorenzo A & González-Gross M. Alimentos
funcionales. Nutr. Hosp. 19 (1): 1, 2004.Olagnero G, Genevois C, Irei V, Marcenado J,
Bendersky S. Alimentos funcionales: Conceptos, Definiciones y Marco Legal
Global. Diaeta (Bs. As.),25 (119):33-41, 2007.Alimentos funcionales por Dietrich A. & Barale A. se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.
Ingestas Dietéticas de Referencia
Durante varios siglos se ha intentado determinar cuál es el mínimo y el óptimo consumo de varios nutrientes. En 1941 el Consejo de Alimentación y Nutrición (Food and Nutrition Board, FNB) de los EE.UU. estableció los primeros estándares dietéticos para evaluar la...
Agua
Es un nutriente esencial para la vida. Aunque se podría llegar a vivir algunas semanas sin alimento, solo se puede sobrevivir algunos días sin agua, dependiendo de las condiciones medioambientales. Nuestro cuerpo no tiene la capacidad de almacenar agua, por lo tanto,...
Ácidos grasos
Forman parte de los lípidos. Son largas cadenas de átomos de carbono unidos entre sí y unidos a átomos de hidrógeno. Son ácidos porque contienen un grupo ácido o carboxilo (COOH) en uno de los extremos de la cadena de carbonos. Nuestro cuerpo los almacena en forma de...
Ayudas ergogéncias nutricionales
Compartimos este archivo sobre un tema que en
ocasiones suele ser polémico: las ayudas ergogénicas nutricionales. En el mismo
se hace una propuesta de clasificación de las ayudas ergogénicas, y se
desarrolla concretamente un grupo de las ayudas ergogénicas nutricionales: los
suplementos dietarios. Se toma como modelo el sistema propuesto por el
Instituto Australiano del Deporte (IAD), basado en un análisis de
riesgo-beneficio de cada producto realizado por un grupo de científicos
expertos de la medicina y nutrición deportiva. Finalmente se desarrollan
algunos productos englobados en la Categoría A, que son los suplementos
aprobados por el IAD para que utilicen sus deportistas. Esperamos que este material
sea de utilidad para aquellos que se están introduciendo en este tema y les
ayude a comprender un poco más sobre el correcto uso de estos productos.
Aceite de canola
Sumamos esta infografía sobre el aceite de canola, donde se resaltan algunos aspectos positivos (como, por ejemplo, tiene bajo aporte de ácidos grasos saturados, una buena combinación de ácidos grasos insaturados, especialmente de omega 3, y hace un buen aporte de...






