Efectos del ejercicio en la composición corporal de pacientes con cáncer de próstata bajo terapia de privación androgénica
La terapia de privación androgénica (TPA) es un tratamiento común para el cáncer de próstata, pero se asocia con efectos secundarios adversos como aumento de la masa grasa y disminución de la densidad mineral ósea. Un nuevo análisis sistemático y metaanálisis examina cómo las intervenciones de ejercicio pueden influir en la composición corporal y la salud ósea de estos pacientes.
Introducción a la TPA y sus efectos
El cáncer de próstata es el segundo tipo de cáncer más diagnosticado globalmente. La TPA es crucial en el tratamiento de esta enfermedad, pues limita la acción de las hormonas androgénicas, fundamentales para el crecimiento del cáncer. Sin embargo, su uso a menudo resulta en un aumento del tejido graso y una disminución de la masa muscular y de la densidad ósea, lo que aumenta el riesgo de condiciones como la osteoporosis y enfermedades cardiovasculares.
El papel del ejercicio
Los estudios han mostrado que el ejercicio puede mitigar algunos de los efectos adversos de la TPA. Sin embargo, la evidencia sobre su efectividad ha sido contradictoria. Por un lado, algunas investigaciones sugieren que el ejercicio protege la masa muscular; por otro, hay estudios que indican que no todos los regímenes físicos tienen un impacto significativo.
Metodología del análisis
Este metaanálisis revisó trece informes de doce ensayos clínicos aleatorizados, que involucraron a 715 participantes. Las estrategias de búsqueda incluyeron bases de datos como PubMed y EMBASE, para identificar estudios que se centraran en efectos del ejercicio en pacientes con cáncer de próstata bajo TPA.
Resultados clave
Los resultados evidencian que las intervenciones de ejercicio generaron un aumento en la masa corporal magra y una reducción en la masa y la tasa de grasa corporal:
- Aumento de la masa corporal magra (diferencia media: 0.88)
- Reducción de la masa grasa (diferencia media: -0.60)
- Disminución de la tasa de grasa corporal (diferencia media: -0.93)
Se observó que los programas de ejercicio de seis meses o más y aquellas intervenciones implementadas inmediatamente después de la TPA presentaron los mejores resultados. Sin embargo, no se encontraron diferencias significativas en la densidad mineral ósea entre los grupos de ejercicio y control. El ejercicio de resistencia combinado con ejercicio de impacto mostraba ser más efectivo para la salud ósea.
Conclusiones aplicables
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Ejercicio como complemento: La integración de programas de ejercicio puede ser fundamental para mejorar la calidad de vida y contrarrestar los efectos de la TPA en la composición corporal de pacientes con cáncer de próstata.
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Duración y tipo de ejercicio: Programas de ejercicio que superen los seis meses y que incluyan entrenamiento de resistencia e impacto son recomendables. Esto sugiere que tanto la duración como el tipo de ejercicio son factores críticos en la efectividad.
- Futuro de la investigación: Es crucial investigar más a fondo las respuestas individuales al ejercicio y sus efectos en la densidad ósea y la composición corporal dentro de este grupo específico de pacientes.
El ejercicio regular se perfila, por tanto, como una estrategia valiosa para mitigar los efectos adversos de la terapia, resaltando la necesidad de una mayor integración de hábitos saludables en los planes de tratamiento oncológico.





