Demandas Fisiológicas del Triatlón

Grégoire P Millet1, Verónica Vleck2 y David J. Bentley3

1SSUL Institute of Sport Sciences-Department of Physiology, Faculty of Biology and Medicine, University of Lausanne, Switzerland
2CIPER, Faculty of Human Kinetics, Technical University of Lisbon, Portugal
3School of Medical Science, University of Adelaide, Adelaide, Australia

Artículo publicado en el journal PubliCE del año .

Resumen

El propósito de este artículo es presentar el estado del conocimiento actual sobre las demandas fisiológicas que plantean  los triatlones de distancia olímpica e Ironman. Recorriendo los datos disponibles desde el punto de vista" "tradicional (potencia aeróbica, umbral anaeróbico, frecuencia cardíaca, economía de la carrera) y desde el punto de vista "contemporáneo" (cinética del VO2), observaremos en qué lugar nos encontramos en la actualidad y cuáles son las áreas que siguen sin ser esclarecidas.

Palabras clave: Potencia aeróbica máxima, umbral anaeróbico, frecuencia cardíaca, economía de la carrera, cinética del VO2, distancia olímpica, Ironman

INTRODUCCIÓN 

Los fisiólogos del ejercicio que trabajan con triatletas tienen que enfrentarse (1) con diferentes modos de ejercicio; (2) variaciones inter-individuales en el historial de entrenamiento en natación, ciclismo y carrera, que a su vez afectan las adaptaciones al entrenamiento de los atletas y los perfiles de entrenamiento; (3) géneros diferentes y finalmente (4) triatlones con diferentes distancias (en este artículo, sólo nos abocaremos a la distancia olímpica (OD) vs larga distancia (LD)). 

PUNTO DE VISTA “TRADICIONAL”

Tradicionalmente (Burnley & Jones, 2007; Coyle, 1995; di Prampero, Atchou, Bruckner, Moia, 1986; Joyner & Coyle, 2008), se piensa que el rendimiento de resistencia está determinado principalmente por los siguientes factores: consumo de oxígeno máximo (VO2max); umbral del lactato/ventilatorio (LT/VT) y economía /eficiencia (Figura 1) junto con, dependiendo de la distancia y de los autores, la capacidad anaeróbica (CA) o la potencia crítica (CP). 


Figura 1. Esquema global de los numerosos factores fisiológicos “tradicionales” que interaccionan como determinantes de la velocidad de rendimiento o producción de potencia (Coyle, 1995). 

Es interesante destacar que solo los dos primeros factores (VO2max y LT/VT) han sido investigados extensivamente en triatletas. 

El “rendimiento VO2” [es decir cuánto tiempo es posible mantener una cierta tasa de metabolismo aeróbico y anaeróbico) se determina por la interacción entre VO2max y umbral del lactato (LT), mientras que la eficacia determina cuánta velocidad o potencia [es decir la "velocidad de rendimiento") puede lograrse con una cantidad dada de consumo de energía (Joyner & Coyle, 2008). Sin embargo, estas variables fisiológicas medidas en ciclismo o carreras pueden adaptarse indiferentemente como consecuencia del entrenamiento cruzado entre ciclismo y carrera (Loy, Hoffmann, Holland, 1995; Tanaka, 1994; Sleivert & Rowlands, 1996; Pechar, McArdle, Katch, Magel, DeLuca, 1974; Withers, Sherman, Miller, Costill, 1981; Fernhall & Kohrt, 1990; Basset & Boulay, 2000; Hue, Le Gallais, Chollet, Prefaut, 2000; Schneider, Lacroix, Atkinson, Troped, Pollack, 1990; Millet, Dreano, Bentley, 2003; Kreider, 1988): el entrenamiento cruzado se define como “modos de entrenamiento combinados alternativos dentro de un régimen específico deportivo”. También es posible que los resultados de tales pruebas fisiológicas en ciclismo y carrera puedan estar influenciados por los antecedentes originales de entrenamiento del atleta. Comparando las variables fisiológicas como el consumo de oxígeno máximo (VO2max), el umbral anaeróbico (AT), la frecuencia cardíaca, economía o eficacia delta medidos durante la práctica de ciclismo y durante carreras en triatletas, nosotros buscamos identificar los efectos del modo de ejercicio en el perfil fisiológico y si los triatletas que compiten en eventos de OD contra eventos de LD tienen diferencias en el perfil fisiológico. 

PUNTO DE VISTA  “CONTEMPORÁNEO”

Recientemente se ha sugerido (Burnley & Jones, 2007), que éstos parámetros “tradicionales” son importantes porque determinan el carácter y restringen la cinética del VO2 durante el ejercicio. ... Nosotros sugerimos que sólo es posible comprender verdaderamente los determinantes fisiológicos del rendimiento deportivo apreciando cómo interactúan los parámetros tradicionales de la función fisiológica con la cinética del VO2.

Este punto de vista “contemporáneo” (Burnley & Jones, 2007) expresa que las características de la cinética del VO2 (Tschakovsky & Hughson, 1999) que describe la evolución del VO2 al comienzo del ejercicio (o en un sentido mas amplio durante cualquier aumento en la intensidad) determina los “dominios de intensidad” (Figura 2) y por consiguiente la proporción de cambios (acumulación / almacenamiento / utilización) en los factores limitantes del rendimiento descriptos “tradicionalmente” (Figura 3). 


Figura 2. “Dominios de intensidad” (Burnley & Jones, 2007). LT= Umbral del lactato; CP= Potencia crítica.


Figura 3. Rol de la cinética del VO2 en la tolerancia a ejercicios de intensidad pesada y severa (Burnley & Jones, 2007)  CHO= Carbohidratos; CA= capacidad anaeróbica). 

Es sorprendente que existan muy pocos estudios que describan o comparen la cinética del VO2 en triatletas. 

CARACTERÍSTICAS DEL ENTRENAMIENTO DE TRIATLETAS DE LARGA DISTANCIA (LD) VS TRIATLETAS DE DISTANCIA OLÍMPICA (OD) 

Dadas las diferencias en la intensidad y las duraciones de las competencias OD y LD, y al hecho que los atletas tienden cada vez mas a especializarse en una u otra competencia, es lógico que existan diferencias significativas en el entrenamiento (y por consiguiente, fisiológicas), entre los representantes de ambos grupos. Sin embargo, sorprendentemente, se han realizado pocos análisis sobre la manera en que entrenan los triatletas LD en comparación con los triatletas de OD. La Tabla1 resume los resultados del único estudio comparativo que existe hasta la fecha (Vleck et al., 2009; Vleck, 2010). 


Tabla 1. Características de entrenamiento del escuadrón nacional de triatletas británicos (1994) durante una semana de entrenamiento típica para competencias sin período de puesta a punto. Abreviaturas: OD= Distancia olímpica, IR= Distancia de Ironman. Ø, °,●, x, £ o † valor significativamente diferente al de los grupos marcados con el mismo símbolo (p<0,02). * Valor significativamente diferente al de los grupos marcados con el mismo símbolo (p<0,05).

Esencialmente, los atletas de OD destinan menos tiempo por semana que los atletas de LD a las “carreras largas” (p <0,05 para ambos géneros) y a las sesiones de ciclismo de larga duración (p <0,05, solo para las mujeres). La longitud de tales sesiones individuales también es menor en los atletas de OD que en los atletas de LD (p <0,05). Los atletas del escuadrón de OD también realizan mas trabajo de velocidad en ciclismo y menos sesiones de carreras largas por semana (ambos p <0,05). Una cantidad menor de atletas de élite de OD realizan entrenamiento de carreras de ciclismo espalda con espalda en comparación con los atletas de LD (p <0,05). 

Son escasos los datos de volumen de entrenamiento semanal en horas (Tabla2) o distancia en millas (Tabla3), que hayan sido diferenciados por la distancia de las competencias, el nivel de capacidad y/o género. Estudios retrospectivos que hayan investigado si el contenido del entrenamiento ha sido cada vez más diferente entre triatletas OD y triatletas LD, desde los 1980, serían de interés y potencialmente permitirían comprender mejor hasta que punto el deporte ha cambiado durante los últimos 30 años. 


Tabla 2. Tiempo de entrenamiento semanal (h).


Tabla 3. Distancia de entrenamiento en triatlón (km). M= varones; F= mujeres; E=elite; L= bajo.

POTENCIA AERÓBICA MÁXIMA Y UMBRAL ANAERÓBICO EN TRIATLETAS OD Y LD

Potencia Aeróbica Máxima

La Tabla 4 presenta los estudios que han informado consumo de oxígeno máximo y carga de trabajo máxima o potencia en ciclismo y carreras en triatletas (Basset & Boulay, 2000; Hue, Le Galláis, Chollet, Prefaut, 2000; Schneider, Lacroix, Atkinson, Troped, Pollack, 1990; Kreider, 1988, Hue, Le Galláis, Chollet, Boussana, Prefaut, 1998; Vercruyssen, Suriano, Obispo, Hausswirth, Brisswalter, 2005; Albrecht, Foster, Dickinson, 1986; Kohrt, Morgan, Bates, Skinner, 1987; O'Toole, Hiller, Crosby, Douglas, 1987; O'Toole, Hiller, Douglas, 1987; Roalstad, 1989; Flynn, Costill, Kirwan, Fink, Dengel, 1987; Kreider, Boone, Thompson, Burkes, Cortés, 1988; Loftin, Warren, Zingraf, Brandon, Skudlt, 1988; Dengel, Flynn, Costill, Kirwan, 1989; Stein, Hoyt, Toole, Leskiw, Schluter, Wolfe, et al., 1988; Kohrt, O'Connor, Skinner, 1989; Millard-Stafford, Sparling, Rosskopf, Hinson, DiCarlo, 1990; Rehrer, Brouns, Beckers, ten Hoor, Saris, 1990; Butts, Henry, McLean, 1991; Deitrick, 1991; Medelli, Maingourd, Bouferrache, Bach, Freville, Libert, 1993; Sleivert & Wenger, 1993; Miura & Ishiko, 1993; Murdoch, Bazzarre, Snider, Goldfarb, 1993; Miura, Kitagawa, Ishiko, Matsui, 1994; Zhou, Robson, King, Davie, 1997; Roberts & McElligott, 1995; Ruby, Robergs, Leadbetter, Mermier, Chick, Stark, 1996; Kerr, Trappe, Starling, Trappe, 1998; Derman, Hawley, Noakes, Dennis, 1996; Miura, Kitagawa, Ishiko, 1997,; Hue, Le Galláis, Boussana, Chollet, Prefaut, 1999; Miura, Kitagawa, Ishiko, 1999; Schabort, Killian, St Clair Gibson, Hawley, Noakes, 2000; Hue, Le Galláis, Boussana, Chollet, Prefaut, 2000; Toraa & Friemel, 2000; Hue, Le Galláis, Boussana, Galy, Chamari, Mercier, et al., 2000; Hue, Le Galláis, Prefaut, 2001; Hue, Galy, Le Galláis, Prefaut, 2001; Vercruyssen, Brisswalter, Hausswirth, Bernard, Bernard, Vallier, 2002; Basset& Boulay, 2003). 


Tabla 4. Estudios que asociaron el consumo de oxígeno máximo para ciclismo y carreras en triatletas de distancia olímpica (OD) y de larga distancia (LD) Millet et al., 2009).

Kohrt et al. (1987) y O'Toole et al. (1987) estuvieron entre los primeros grupos de investigadores que compararon el VO2max de triatletas medido en bicicleta ergométrica y carrera en cinta rodante. En 13 triatletas de LD, observaron que el VO2max fue significativamente menor en la bicicleta ergométrica que durante la carrera en cinta rodante (57,9±5,7 vs. 60,5±5,6 ml kg-1 min-1). En contraste, O'Toole et al. (1987) informaron valores de VO2max similares para carrera en cinta rodante y ciclismo. Por consiguiente, los datos no fueron concluyentes sobre las diferencias en VO2max entre ciclismo y carrera en triatletas. Si bien los datos mencionados fueron obtenidos durante las “primeras epocas” del triatlón de LD, todavía parecen ser válidos. 

De manera similar, aparentemente los triatletas de OD presentan valores similares de VO2max en ciclismo y carreras (Hue, Le Galláis, Chollet, Prefaut, 2000; Sleivert & Wenger, 1993; Zhou, Robson, King, Davie, 1997). En otro estudio, Miura et al. (1999) examinaron dos grupos de triatletas caracterizados como de nivel “superior” o “mas lentos”. No observaron ninguna diferencia significativa en el VO2max durante ciclismo y carrera en ambos grupos. Por consiguiente, cualquier diferencia en VO2max entre los modos de ejercicio no puede deberse al nivel de habilidad. Sin embargo, Schabort et al. (2000) observaron valores de VO2max significativamente mayores en carrera en cinta rodante que en bicicleta ergométrica (68,9±7,4 vs. 65,6±6,3 ml kg-1 min-1) en triatletas de nivel nacional. La mayoría de los estudios también han demostrado que el VO2max es similar (es decir con una diferencia menor al 7%, o de aproximadamente 5 ml kg-1 min -1del error metodológico estimado que ocurre durante la medición de VO2max) en ciclismo y carreras en triatletas de una gama amplia de niveles competitivos (Hue, Le Galláis, Chollet, Prefaut, 2000; Dengel, Flynn, Costill, Kirwan, 1989; Medelli, Maingourd, Bouferrache, Bach, Freville, Libert, 1993; Sleivert & Wenger, 1993; Zhou, Robson, King, Davie, 1997; Miura, Kitagawa, Ishiko, 1997). 

A continuación se presenta un esquema de las diferencias en VO2maxentre el ciclismo y carrera en triatletas (Figura 4). El mismo destaca que el entrenamiento para múltiples deportes produce un perfil intermedio al de corredores y ciclistas.


Figura 4. Diferencias entre el ciclismo y carrera: VO2max.

Umbral Anaeróbico

A pesar de que todavía existe controversia con respecto a la validez del umbral anaeróbico (AT), varios autores que realizan investigaciones sobre triatlones han continuado estudios iniciales y han comparando el VO2max y una medida del AT en ciclismo y carreras en triatletas (Hue, Le Galláis, Chollet, Prefaut, 2000; Schneider, Lacroix, Atkinson, Troped, Pollack, 1990; Sleivert & Wenger, 1993; Schneider & Pollack, 1991; O'Toole & Douglas, 1995). La Tabla 5 muestra los datos del umbral ventilatorio o umbral anaeróbico durante ciclismo y carreras de atletas de OD y LD (Withers, Sherman, Miller, Costill, 1981; Hue, Le Galláis, Chollet, Prefaut, 2000; Schneider, Lacroix, Atkinson, Troped, Pollack, 1990; Bernard, Vercruyssen, Grego, Hausswirth, Lepers, Valuer et al., 2003; Hue, Le Galláis, Chollet, Boussana, Prefaut, 1998; Vercruyssen, Suriano, Bishop, Hausswirth, Brisswalter, 2005; Albrecht, Foster, Dickinson, 1986; Sleivert & Wenger, 1993; Zhou, Robson, King, Davie, 1997; Roberts & McElligott, 1995; Miura, Kitagawa, Ishiko, 1999; Vercruyssen, Brisswalter, Hausswirth, Bernard, Bernard, Valuer, 2002; Schneider & Pollack, 1991; Davis, Vodak, Wilmore, Vodak, Kurtz, 1976; Jacobs & Sjodin, 1985; Miura, Kitagawa, Ishiko, 1994; Moreira-da-Costa, Russo, Picarro, Silva, Leite-de-Barros-Neto, Tarasantchi et al., 1984; De Vito, Bernardi, Sproviero, Figura, 1995; Billat, Mille-Hamard, Petit, Koralsztein, 1999; Galy, Hue, Boussana, Peyreigne, Couret, Le Galláis et al., 2003; Millet & Bentley, 2004).


Tabla 5. estudios que presentan los datos correspondientes al umbral ventilatorio/anaeróbico para ciclismo y carrera en triatletas (Millet et al,2009)

Kohrt et al. (1989) realizaron una investigación longitudinal de 6 a 8 meses con 14 triatletas de LD moderadamente entrenados. Los investigadores cuantificaron el VO2max y el LT en ciclismo y en carrera. El VO2max se mantuvo relativamente constante en ciclismo y en la carrera hasta las últimas etapas del período de entrenamiento, lo que posiblemente refleja un aumento en la intensidad del entrenamiento en ese momento. Sin embargo, el VO2max y el LT en ciclismo fueron consistentemente menores a los de la carrera en cinta rodante. Esto sugiere que el historial de entrenamiento de los sujetos fue más exhaustivo en el ciclismo que en la carrera. Este estudio también reveló que la naturaleza de entrenar en cualquier modo de ejercicio puede influir en la adaptación en el ciclismo o en las carreras. En un estudio longitudinal más reciente (Galy, Manetta, Coste, Maimoun, Chamari, Hue, 2003), considerando una temporada en triatletas entrenados de OD, se confirmó la estabilidad relativa del VO2max y el mayor cambio en VT bajo la influencia de entrenamiento específico. Sin embargo, Albrecht et al. (1986) no observaron ninguna diferencia entre el VT (expresado como % de VO2max) obtenido en ciclismo (78,8%) o carrera (79,3%). En concordancia con esto, Kreider (1988) no observó ninguna diferencia significativa en el VT en triatletas que realizaron pruebas incrementales en ciclismo y carrera en cinta rodante. 

Notablemente, los últimos autores encontraron que la intensidad del ejercicio mantenida durante las etapas de ciclismo y carrera de un triatlón de OD era similar. En las competencias deportivas de resistencia de un solo deporte generalmente se piensa que el AT refleja la capacidad de mantener un porcentaje fijo de capacidad máxima (Bassett & Howie, 2000). Los datos de Kreider (2000), recolectados en un evento de triatlón, sugieren otra cosa. A pesar de que el VT de los atletas se produjo en intensidades de ejercicio diferentes durante tests incrementales aislados de carrera o ciclismo (90 vs. 85% de VO2max), la intensidad del ejercicio que mantuvieron durante una carrera fue similar para los dos modos de ejercicio. Sin embargo, Del Vito et al. (1992) observó que el VT durante la carrera era menor después de ejercicios de ciclismo previos en el triatlón de OD. Estos resultados y los observados por Zhou et al. (1997) sugieren que la etapa de ciclismo de un triatlón de OD influye en la capacidad de mantener un porcentaje fijo de capacidad máxima durante la etapa de carrera subsecuente. 

Miura et al. (1999) también informó que el VT determinado en ciclismo y carrera era similar, en condiciones absolutas, en dos grupos de triatletas que diferían en los tiempos de carrera de un triatlón de OD. Schneider et al. (1990) pudieron confirmar estos resultados y observaron que aunque el VO2max era significativamente mayor durante la carrera que durante el ejercicio de ciclismo (75,4±7,3 vs. 70,3±6,0 ml kg-1 min-1), el VT no era significativamente diferente entre el ciclismo y la carrera cuando se expresaba como un valor absoluto de VO2 pero si presentó diferencias en relación al VO2max (66,8±3,7 vs. 71,9±6,6%). 

Frecuencia Cardíaca 

En triatletas, la frecuencia cardíaca máxima (HR2max) observada durante la práctica de ciclismo es a menudo 6-10 lat-min -1mas baja que la que se obtiene durante la carrera (Hue, Le Galláis, Chollet, Boussana, Prefaut, 1998,; Kohrt, O'Connor, Skinner, 1989; Hue, Le Galláis, Boussana, Chollet, Prefaut, 1999; Roecker, Striegel, Dickhuth, 2003). Las investigaciones longitudinales han demostrado que la HR2max permanece relativamente estable durante el transcurso de la temporada  (Galy, Manetta, Coste, Maimoun, Chamari, Hue, 2003), y en la carrera se observan valores más altos (~5 lat-min-1) que durante el ciclismo (Kohrt, O'Connor, Skinner, 1989). En contraste, también existe evidencia que sugiere que la HR2max es similar entre el ciclismo y los tipos de carrera (Kohrt, Morgan, Bates, Skinner, 1987; Medelli, Maingourd, Bouferrache, Bach, Freville, Libert, 1993; Zhou, Robson, King, Davie, 1997; Basset & Boulay, 2003; Bassett & Howley, 2000). Si bien esto parece cumplirse en varones, algunos autores observaron diferencias en esta variable en las mujeres (O'Toole, Hiller, Douglas, 1987). Sin embargo, Schneider y Pollack (1991), no observaron ninguna diferencia significativa entre la HR2max de ciclismo y las de carrera en triatletas de élite de sexo femenino. 

La HR que corresponde al AT se usa para prescribir las cargas de entrenamiento submaximas (O'Toole, Douglas, Hiller, 1998; Gilman, 1996). Los datos sobre triatletas indican que la HR que corresponde a ciertos puntos de inflexión asociados con el AT siempre es mayor en la carrera que en el ciclismo, tanto cuando se expresa en términos absolutos como en relación a la HR2max (Schneider, Lacroix, Atkinson, Troped, Pollack, 1990; Hue, Le Gallais, Chollet, Boussana, Prefaut, 1998; Zhou, Robson, King, Davie, 1997; Hue, Le Gallais, Boussana, Chollet, Prefaut, 1997; Schneider & Pollack, 1991; Roecker, Striegel, Dickhuth, 2003). Schneider et al. (1990) informaron una diferencia significativa en la HR correspondiente al VT en ciclismo y carrera (145,0±9,0 vs. 156,0±8,0) en triatletas “altamente entrenados”. Esto correspondió a 80,9±3,4 vs. 85,4±4,1% HR2max. En otro estudio del mismo grupo de investigación y realizado con mujeres triatletas de élite (Schneider & Pollack, 1991), se observó una HR en el VT mas alta durante la carrera que durante el ciclismo (164,7±4,0 vs. 148,2±3,4) y esta diferencia también se observó cuando la HR se expresó en forma de % de HR2max (87,3±1,6 vs. 79,7±1,5%). De manera similar, Roecker et al. (2003) observaron una diferencia de 20 lat-min -1entre la HR determinada en el LT en bicicleta ergométrica (149,9±18,0 lat-min-1) y cinta rodante (169,6±15,7 lat-min-1).
Sin embargo, sujetos (-22 lat-min-1) y ciclistas (-14 lat-min-1) recreacionales presentaron diferencias más bajas que los triatletas y corredores. Además, las diferencias no estuvieron influenciadas por el género. 

Hay alguna evidencia que apoya que la HR no sería diferente entre el ciclismo y la carrera. Basset y Boulay informaron que la relación entre HR y el %VO2max no sería diferente cuando se calcula ya sea a partir de un test en cinta rodante o de un test en bicicleta ergométrica. Estos autores también demostraron que la HR era similar entre los tests de carrera y los de bicicleta ergométrica a lo largo del año de entrenamiento y concluyeron que los triatletas podrían usar un solo tipo de pruebas para prescribir su HR de entrenamiento para carrera y ciclismo durante todo el año (Basset & Boulay, 2003). 

Zhou et al. (1997) demostraron que la HR que corresponde al VT era significativamente mayor en la carrera (174,6±4,5) que en ciclismo (166,4±7,6). Sin embargo estos autores observaron que la HR determinada en una carrera de triatlón de OD era similar a la HR en VT en ciclismo, pero mucho menor durante la carrera. Otros estudios también observaron una disminución en la HR2max y HR correspondientes al VT durante un test de carrera incremental realizado después de un test de ciclismo submáximo (Hue, Le Galláis, Boussana, Chollet, Prefaut, 2000). Hue et al (1998) también demostraron que la HR determinada durante una carrera de 10 km después de 40 km de ciclismo era más alta cuando se comparaba con la misma carrera sin ciclismo. Por consiguiente, aunque la HR correspondiente al AT o a la HR2max puede ser similar en la carrera y en ciclismo (en pruebas de ejercicio realizadas en aislamiento), la HR que corresponde al AT determinado en un test de carrera incremental puede ser diferente al observado en una situación de competencia, sobre todo durante la carrera. Al nivel de élite, debido al paso estocástico, no hay necesidad de controlar la intensidad del ejercicio durante la carrera en el triatlón de OD por medio de la HR. En el triatlón de LD, el uso potencial de la HR para controlar el paso de la carrera podría ser de interés, por lo menos al principio de la maratón. Sin embargo, según nuestros conocimientos no hay ningún protocolo publicado, para determinar HR con este propósito. Además, es necesario considerar el efecto de la práctica de ciclismo previo sobre la HR durante la carrera, para prescribir la HR durante el entrenamiento para la carrera. 

Economía de la Carrera 

La economía de la carrera puede definirse por el VO2 (en ml O2 kg-1 min-1) de carrera a una cierta velocidad, y normalmente se expresa por el costo de energía (CE) de correr una distancia de un km (ml kg-1 km-1) calculado a partir de VO2 dividido por la velocidad. En triatletas el CE se ha informado tanto en condiciones de carrera aislada como en carreras dentro de triatlón (Millet, Dreano, Bentley, 2003; Hue, Le Gallais, Chollet, Boussana, Prefaut, 1998; Kreider, Boone, Thompson, Burkes, Cortes, 1988; Dengel, Flynn, Costill, Kirwan, 1989; Millet & Bentley, 2004; Hausswirth, Bigard, Berthelot, Thomaidis, Guezennec, 1996; Hausswirth, Bigard, Guezennec, 1997; Hausswirth, Brisswalter, Vallier, Smith, Lepers, 2000; Hausswirth & Lehenaff, 2001; Guezennec, Vallier, Bigard, Durey, 1996; Millet, Millet, Hofmann, Candau, 2000; Boone & Kreider, 1986). Generalmente se ha informado que en triatletas de OD entrenados, el CE determinado al final del evento es aprox 10% más alto que durante una carrera aislada; por ejemplo 224 vs. 204 ml kg-1 km-1 (Guezennec, Vallier, Bigard, Durey, 1996); 224 vs 207 ml kg-1 km-1 (Hausswirth, Bigard, Berthelot, Thomaidis, Guezennec, 1996). También se ha informado que la magnitud de cualquier cambio en CE subsiguiente a una serie de ciclismo exhaustivo esta influenciado por el nivel de rendimiento de atleta, distancia del evento, género y edad. El efecto de una serie de ciclismo extenuante en el costo de energía de la carrera subsiguiente fue diferente entre triatletas de élite (-3,7 ±4,8%, en comparación con lo que se observa en una carrera aislada) y de nivel medio (2,3±4,6%) (Millet, Millet, Hofmann, Candau, 2000). Los triatletas de LD de elite tenían un CE ligeramente menor (aunque no significativamente) que los triatletas de OD (163,8 vs. 172,9 y 163,0 vs. 177,4 ml kg-1 km-1 durante una carrera aislada y una carrera durante un triatlón, respectivamente) (Millet, Dreano, Bentley, 2003). Sorprendentemente, no se han observado diferencias en el CE entre triatletas de élite de las categorías junior y senior, sean varones o mujeres, entre una carrera aislada y una carrera de triatlón (173-185 ml kg-1 km-1) (Millet & Bentley, 2004). Sin embargo, en mujeres el aumento en el CE después del ciclismo era mayor en la categoría juniors que en la categoría senior (5,8 vs. -1,6%) pero esto no se observó en los varones (3,1 vs. 2,6%) (Millet & Bentley, 2004). 

Los mecanismos subyacentes al deterioro en la economía en la carrera de triatlón en comparación con la carrera aislada son varios: se han propuesto cambios en el patrón ventilatorio (Hue, Le Galláis, Boussana, Chollet, Prefaut, 1999) que conducen a un mayor VO2 de los músculos respiratorios (Millet, Millet, Hofmann, Candau, 2000; Millet & Vleck, 2000), y alteraciones neuromusculares que reducen la eficacia del ciclo de estiramiento-acortamiento (Hausswirth, Brisswalter, Vallier, Smith, Lepers, 2000; Millet, Millet, Hofmann, Candau, 2000; Millet, Millet, Candau, 2001). También se han sugerido algunos factores metabólicos como el cambio en los fluidos circulantes, hipovolemia y aumento en la temperatura corporal (Hausswirth, Bigard, Berthelot, Thomaidis, Guezennec, 1996; Hausswirth & Lehenaff, 2001); Guezennec, Vallier, Bigard, Durey, 1996). Son interesantes los estudios de Hausswirth et al. (1997, 2000, 2001), que compararon el CE al final de un triatlón de OD y al final de una maratón de duración similar: El CE aumentó más durante la carrera de maratón (+11,7%) que durante la carrera de triatlón de OD (+3,2%) en comparación con lo que ocurrió durante una carrera aislada de 45-min. Las diferencias se debieron principalmente a la mayor disminución en el peso corporal relacionada a la pérdida de fluidos, al mayor aumento en la temperatura del core durante la carrera larga y a alteraciones mecánicas significativas durante la carrera larga en comparación con la etapa de carrera del triatlón. 

Recientemente, se han publicado los valores de CE de los corredores de fondo de nivel mundial (Jones, 2006; Lucía, Esteve-Lanao, Olivan, Gómez-Gallego, San Juan, Santiago, et al., 2006; Lucía, Olivan, Bravo, González-Freire, Foster, 2007). Jones (2006) observó una disminución continua en CE de Paula Radcliffe, poseedora del record mundial actual femenino para la maratón entre 1992 (-205 ml kg-1 km-1) y 2003 (-175 ml kg-1 km-1) lo que corresponde a un aumento de 15% y el VO2max (-70 ml kg-1 km-1) y la masa corporal (-54 kg) se mantuvieron sin cambios durante el período. Jones también informó que el CE de Radcliffe fue establecido mas recientemente en 165 ml kg-1 km-1. Billat et al. (2003, 2001) informaron valores más altos en corredoras de fondo de élite portuguesas y francesas (196 ± 17 ml kg-1 km-1) (Billat, Demarle, Slawinski, Paiva, Koralsztein, 2001) y Keniatas (208±17 ml kg-1 km-1) (Billat, Lepretre, Heugas, Laurence, Salim, Koralsztein, 2003). En conjunto, esto se compara favorablemente con los valores obtenidos para triatletas de élite de sexo femenino: Millet y Bentley (2004), realizaron un estudio con nueve mujeres de élite (entre las que se incluían a una campeona mundial de LD, una poseedora del segundo puesto en el Ironman de Hawaii y cinco medallistas europeas) y obtuvieron un valor medio de 176,4 ml kg-1 km-1, mientras que el VO2max promedio fue 61,0 ml kg-1 km-1 para una masa corporal de 60,3 kg. 

Con respecto a los varones, Lucía et al. (2006, 2007) realizaron un estudio con Zersenay Tadese, actual campeón mundial de maratón de larga distancia cross country y media maratón, y encontraron un valor de 150-153 ml kg-1 km-1, para un VO2max de 83 ml kg-1 km-1. El CE de Tadese fue más bajo (el mas bajo informado hasta el momento) que los valores previamente informados para corredores de élite: 180 ml kg-1 km-1 para Steve Scott (1984); 203-214 ml kg-1 km-1 para corredores de élite franceses y portugueses (Billat, Demarle, Slawinski, Paiva, Koralsztein, 2001) o Keniatas (Billat, Lepretre, Heugas, Laurence, Salim, Koralsztein, 2003); aprox. 190-192 ml kg-1 km-1 para corredores de elite del este africanos (Lucía, Esteve-Lanao, Olivan, Gómez-Gallego, San Juan, Santiago, et al., 2006; Saltin, Larsen, Terrados, Bangsbo, Bak, Kim, et al., 1995) y aprox. 211 ml kg-1 km-1 para corredores españoles de elite (Lucía, Esteve-Lanao, Olivan, Gómez-Gallego, San Juan, Santiago, et al., 2006). Por lo tanto, de manera similar a lo que se observó en mujeres, con la excepción de Tadese, la economía de carrera de los corredores de fondo varones no parece ser mejor que la informada para triatletas de élite: 174±9 y 164±8 ml kg-1 km-1 para triatletas OD y LD, respectivamente (Millet, Dreano, Bentley, 2003). Sin embargo es necesario realizar una investigación más detallada con triatletas de LD de elite para confirmar estos resultados. En conjunto, a partir de estos datos parecería que la diferencia principal en el rendimiento de carrera entre los corredores de élite y triatletas se debe principalmente a la mayor masa corporal de triatletas (que afectaría el VO2max proporcional) más que a diferencias en la economía de la carrera. Dado que se ha demostrado que un menor espesor medio de la zona inferior de las piernas y de la masa de las pantorrillas estaría relacionado con la economía de la carrera (Saltin, Kim, Terrados, Larsen, Svedenhag, Rolf, 1995), podríamos especular que la mayor masa corporal de los triatletas proviene principalmente de los músculos superiores del cuerpo y probablemente, de la mayor delgadez de los pliegues cutáneos que se asocian con la natación. 

Cinética del VO2 

Como mencionamos previamente, a diferencia de otros deportes de resistencia; i.e carrera (Kilding, Fysh, Winter, 2007,; Carter, Jones, Barstow, Burnley, Williams, Doust, 2000), ciclismo (Carter, Jones, Barstow, Burnley, Williams, Doust, 2000), remo (Ingham, Carter, Whyte, Doust, 2007) o natación (Reis, Millet, Malatesta, Roels, Borrani, Vleck, et al., 2010) en los cuales las cinética del VO2 ha sido investigada con detalle, sólo algunos estudios han estudiado los parámetros asociados a la cinética del VO2 en triatletas. 

Las cinéticas más rápidas; es decir menor tiempo constante de la fase primaria (τ1), se han asociado con una mejor tolerancia a la fatiga y rendimiento en ciclismo, carrera o remo (Burnley & Jones, 2007; Ingham, Carter, Whyte, Doust, 2007). Caputo et al. (2004) realizaron una comparación de ejercicios máximos de ciclismo y carrera entre triatletas, ciclistas y corredores entrenados, el valor de τ1 fue similar en los ejercicios de cinta rodante y bicicleta ergométrica en los corredores (31,6 y 40,9 s); ciclistas (28,5 y 32,7 s) y triatletas (32,5 y 40,7 s). A pesar del hecho que estos autores concluyeron que la cinética de VO2 no dependía del modo de ejercicio y especificidad del entrenamiento como en los estudios anteriores (Carter, Jones, Barstow, Burnley, Williams, Doust, 2000), uno puede observar que las respuestas de los triatletas fueron similares a las de los corredores, para quienes la diferencia entre el ciclismo y la carrera fue mayor que en los ciclistas. 

Parecería que en los sujetos entrenados, no siempre se puede observar la aceleración de los ajustes del VO2 al comienzo del ejercicio pesado después de entrenamiento de la resistencia, esto es lo contrario a lo que se observa en sujetos desentrenados. Por ejemplo, Millet et al. (2002) no informaron que en un grupo de triatletas que altamente entrenados, el entrenamiento indujo un tiempo constante más rápido en la fase primaria. Sin embargo, ellos informaron que τ1 disminuyó de 21 a 14 s en los siete sujetos que tenían el menor VO2max (aprox. 64 mL min kg). 

La comparación de los parámetros de la cinética del VO2 (así como el CE de la carrera y la capacidad anaeróbica en ciclismo) entre triatletas de OD y LD debería ser la primera prioridad para caracterizar las adaptaciones al entrenamiento y para mejorar los conocimientos sobre los determinantes de rendimiento en triatlón utilizando una perspectiva científica "moderna". 

DIFERENCIAS DE LESIONES ENTRE LOS TRIATLETAS DE OD Y LD

Las diferencias en las adaptaciones al entrenamiento entre los triatletas LD y OD pueden tener, o mejor dicho, tienen implicaciones para la incidencia y/o severidad de lesiones por sobreuso en estos grupos. En un estudio retrospectivo preliminar, Vleck (2010b; Vleck et al., 2010) observó que el número de lesiones por sobreuso producidas durante un período de cinco años no era diferente entre triatletas de OD y triatletas de LD. Sin embargo, si fueron diferentes las proporciones de atletas de OD y de LD que eran afectados por lesiones en sitios anatómicos particulares (p <0,05). Por ejemplo, una mayor proporción de varones OD que de varones LD presentaron lesiones en el tendón de Aquiles (p <0,05). Además un gran número del total de lesiones por sobreuso que sufrieron los atletas de OD se produjeron en la zona baja de la espalda (17,9%), tendón de Aquiles (14,3%) y rodillas (14,2%), mientras que la mayoría de las lesiones que se informaron en los atletas de IR fueron en las rodillas (44%), pantorrillas (20%), isquiotibiales (20%) y zona baja de la espalda  (20%). Además una menor cantidad de atletas de OD (16,7% vs. 36,8%, p <0,05) informaron la recurrencia de sus lesiónes. Si bien los atletas de OD presentaron menos lesiones durante las carreras que los atletas de LD (1,6 ±0,5 vs. 1,9±0,3, p <0,05), una mayor cantidad dejó de correr (41,7% vs. 15,8%) y por un tiempo mayor (33,5±43,0 vs. 16,7±16,6 días, p <0,01). En el grupo de atletas de OD que realizó repeticiones de ciclismo de ascenso (bike hill repetitions), el número de lesiones por sobreuso observadas se correlacionó inversamente con el tiempo de entrenamiento porcentual y el número de sesiones, (r = - 0,44 y - 0,39, respectivamente, ambos con p <0,05). El número de lesiones por sobreuso en atletas LD se correlacionó con la cantidad de sesiones intensivas realizadas (r = 0,67, p <0,01 y r = 0,56, p <0,05 para la duración de las sesiones de “carrera de velocidad” y 'ciclismo de velocidad'). Por lo tanto es importante, que los entrenadores observen que las diferencias fisiológicas y de entrenamiento entre triatletas OD y LD pueden conducir al riesgo diferencial observado de lesiones en sitios anatómicos específicos. 

CONCLUSIONES 

Después de 30 años de investigación científica, podemos concluir que sólo los parámetros fisiológicos "tradicionales / anticuados " (VO2max, umbral anaeróbico) han sido medidos y analizados a gran escala. Sólo existen algunos datos disponibles sobre el CE de carrera  o de la eficiencia de ciclismo en triatletas. Casi nada se ha publicado sobre la capacidad anaeróbica en ciclismo o sobre la cinética del VO2. Muy poco se sabe con respecto al contenido del entrenamiento. Las investigaciones sobre la magnitud las lesiones y sobre los factores de riesgo para las lesiones en triatletas LD y OD, aún están en pañales (Vleck, 2010). 

La Unión Internacional de Triatlón podría tomar una actitud proactiva para iniciar una evaluación longitudinal en triatletas de élite. Esto sería obviamente de gran ayuda para entrenadores y científicos. Los datos recolectados también podrían complementar los datos que se obtienen para el "pasaporte sanguíneo/biológico" y podrían representar el primer paso hacia un " pasaporte fisiológico". 

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Cita en PubliCE

Grégoire P Millet, Verónica Vleck y David J. Bentley (2014). Demandas Fisiológicas del Triatlón. PubliCE.
https://g-se.com/demandas-fisiologicas-del-triatlon-1732-sa-a57cfb27244fe0

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