Resumen
Objetivo
La disfunción cardiopulmonar en pacientes quemados suele ser causada tanto por la quemadura como por la inhalación de humo. Normalmente se presenta con síntomas como disnea, disminución de la tolerancia al ejercicio, disminución de la frecuencia cardíaca máxima y disminución de la saturación arterial de oxígeno. Está demostrado que la actividad física ayuda a aumentar la capacidad cardiorrespiratoria. El objetivo de este estudio fue determinar si la actividad física puede proporcionar beneficios adicionales para la recuperación de la aptitud cardiorrespiratoria en pacientes quemados mediante el examen de investigaciones sobre el tema de la capacidad de la actividad física para mejorar la aptitud cardiorrespiratoria en pacientes quemados.
Métodos
Se realizaron búsquedas en las bases de datos electrónicas Web of Science, PubMed, Embase y Cochrane Library desde su inicio hasta el 30 de agosto de 2024. Para contrastar la eficacia de la rehabilitación convencional con los beneficios del ejercicio físico en conjunto con ella. Se empleó el software Revman 5.4 para realizar un metanálisis, con el consumo máximo de oxígeno como indicador de resultado primario y la prueba de caminata de 6 minutos (6MWT), el% de capacidad vital forzada (FVC), el volumen espiratorio forzado en el primer segundo (FEV1), la frecuencia cardíaca máxima (FCmáx) y la frecuencia cardíaca en reposo (RHR) como indicadores de resultado secundarios. El riesgo de sesgo de la literatura se evaluó mediante la herramienta de Colaboración Cochrane.
Resultados
Se incorporaron al metanálisis un total de 13 estudios, en los que participaron 530 pacientes. Los resultados del estudio demostraron que el ejercicio físico combinado con la rehabilitación convencional mejoraba significativamente el VO2pico (DM = 4,91, IC del 95 %: 3,52–6,29, P < 0,001), 6MWT (DM = 37,11, IC del 95 %: 11,72–62,51, P = 0,004), % de CVF (DM = 6,54, IC del 95 %: 4,9–8,17, P < 0,001) y VEF1% (DM = 8,27; IC del 95 %: 7,39–9,14, P < 0,001) en pacientes quemados en comparación con la rehabilitación convencional. Además, no hubo diferencias significativas en el cambio en la frecuencia cardíaca en reposo (RHR) (DM = 2,04, IC 95 %: −2,71–6,78; P = 0,40) entre el grupo de actividad física y el grupo de control, pero hubo una diferencia significativa en el cambio en la frecuencia cardíaca máxima (HR-max) (DM = 6,27, IC 95 %: 1,75–10,97, P = 0,007). Los resultados del análisis de subgrupos de VO2pico indican que el entrenamiento de resistencia combinado con ejercicio aeróbico (DM = 5,47, IC 95%: 4,81–6,13, P <0,001) es más efectivo que el ejercicio aeróbico solo. En términos de duración del ejercicio único, el ejercicio que dura más de 60 minutos (DM = 6,32, IC 95 %: 4,49–6,16, P < 0,001) es más efectivo que el ejercicio que dura menos de 60 minutos. Los efectos de mejora en pacientes adultos quemados (DM = 6,09, IC 95 %: 3,7–8,48, P <0,001) fueron superiores a los de pacientes pediátricos quemados. Los efectos de mejora en pacientes con quemaduras graves (DM = 5,66; IC del 95 %: 4,2–7,12, P <0,001) fueron superiores a los de los pacientes con quemaduras moderadas.
Conclusiones
Los resultados de nuestro estudio indican que el ejercicio físico, cuando se combina con la rehabilitación convencional, es más eficaz que la rehabilitación convencional sola para mejorar la aptitud cardiorrespiratoria en pacientes quemados. Esto se demuestra por mejoras en la capacidad aeróbica, el rendimiento del ejercicio y la función respiratoria. El enfoque más eficaz puede implicar combinar resistencia prolongada con ejercicio aeróbico. La certeza de la evidencia evaluada según las guías GRADE fue moderada y muy baja, y factores clave como el sesgo de publicación, la imprecisión y la inconsistencia llevaron a su degradación.
1. Introducción
Las quemaduras en sí (p. ej., quemaduras en el pecho) y la inhalación de humo suelen ser las principales causas de deterioro cardiorrespiratorio en pacientes quemados.1). El deterioro de la capacidad cardiorrespiratoria en pacientes quemados se define por el daño a los músculos inspiratorios y espiratorios, la dinámica pulmonar y la inestabilidad de las membranas alveolar-capilares.2). Lesiones pulmonares (como lesiones por inhalación, síndrome de dificultad respiratoria aguda y enfermedades relacionadas con los pulmones (3–5)) y lesiones del sistema cardiovascular (como shock hipovolémico con depresión miocárdica y lesiones miocárdicas (6–8)) son las lesiones cardiopulmonares más frecuentes entre los pacientes quemados. Los estudios han demostrado que los pacientes con quemaduras graves a menudo experimentan problemas de salud relacionados con el sistema cardiorrespiratorio, como una menor tolerancia al ejercicio y cambios significativos en la capacidad respiratoria (9,10). Además, durante el ejercicio, los pacientes quemados presentan un deterioro cardiorrespiratorio más pronunciado. En comparación con la población sana, una condición que puede persistir hasta por cinco años (11). Esta alteración de la capacidad cardiorrespiratoria afecta negativamente la calidad de vida y los niveles de actividad física de los pacientes quemados (10). Entre todos los tipos de quemaduras, las quemaduras torácicas tienen el mayor impacto, provocando cambios considerables en la anatomía fisiológica y la función del tórax. Esto da como resultado una disminución de la movilidad de las articulaciones de la columna torácica, disnea, obstrucción de las vías respiratorias, alteración de la relación ventilación-perfusión y reducción de la tolerancia al ejercicio.12,13). Dado que los pacientes a menudo necesitan permanecer en cama durante largos períodos durante su recuperación, esto puede conducir a una actividad física insuficiente, aumentando así su riesgo de enfermedad cardiovascular.
Se ha descubierto que el ejercicio físico es eficaz para mejorar la aptitud cardiorrespiratoria en diversas poblaciones, incluidos pacientes con fibrilación auricular.14), SIDA (15), y cáncer (16,17). Metanálisis anteriores han demostrado que la actividad física mejora la función física en pacientes quemados, como lo demuestra el aumento de la masa corporal magra y el mayor torque máximo de los músculos extensores de la rodilla.18–20). Dos de los estudios (19,20) informaron que el entrenamiento de resistencia tuvo un efecto positivo sobre la masa corporal magra y la fuerza de los extensores de rodilla de las extremidades inferiores en pacientes quemados. En un estudio separado (18), se descubrió que la actividad física tiene un impacto beneficioso sobre el consumo máximo de oxígeno de los pacientes quemados. Sin embargo, no se informaron los índices residuales de aptitud cardiorrespiratoria, como la tolerancia al ejercicio, la función pulmonar y la función cardíaca. Los primeros estudios experimentales indicaron que la aptitud cardiopulmonar se puede mejorar eficazmente mediante una combinación de ejercicio de resistencia y aeróbico (21–24). A pesar de esto, existe un debate continuo sobre el impacto de la actividad física sobre la capacidad respiratoria en pacientes quemados. Algunos estudios recientes han sugerido que las intervenciones de rehabilitación que implican ejercicio pueden no conducir a mejoras sustanciales en la capacidad respiratoria (p. ej., FVC, FEV1) (25). Por el contrario, algunas investigaciones han demostrado que el ejercicio físico junto con la rehabilitación tradicional puede mejorar la capacidad respiratoria de manera más efectiva que la fisioterapia tradicional sola (p. ej., entrenamiento de movilidad articular, tratamiento de cicatrices y entrenamiento de actividades cotidianas) (26,27). En resumen, nuestros hallazgos de metanálisis anteriores indican que el ejercicio físico tiene un efecto positivo en la mejora de la aptitud física en pacientes quemados (18–20). Sin embargo, pocos estudios han examinado cómo el ejercicio puede mejorar la aptitud cardiorrespiratoria y existe un debate en curso sobre el impacto del ejercicio físico en la mejora de la función pulmonar.
Por lo tanto, los dos objetivos principales de este metanálisis son 1) evaluar sistemáticamente los efectos del ejercicio físico sobre la aptitud cardiorrespiratoria en pacientes quemados, utilizando una amplia gama de indicadores basados en los últimos estudios; investigar cómo el ejercicio físico afecta a diferentes grupos de quemados; y determinar las formas y dosis óptimas de ejercicio mediante análisis de subgrupos; y 2) abordar el debate actual sobre el impacto del ejercicio físico en la función pulmonar, proporcionando así información valiosa para el tratamiento clínico y la toma de decisiones.
2. Métodos
2.1. Estrategia de búsqueda
El metanálisis se realizó de conformidad con los elementos de informe preferidos para revisiones sistemáticas y metanálisis (PRISMA) (28) y fue registrado en la base de datos PROSPERO (Número de registro: CRD42024588013); Los detalles específicos se pueden encontrar en Apéndice S1.
Se realizaron búsquedas en las bases de datos de literatura de Web of Science, PubMed, Embase y Cochrane Library durante el período desde la construcción de cada base de datos hasta el 30 de agosto de 2024. La búsqueda de literatura se realizó para investigar el impacto del ejercicio físico en la aptitud cardiorrespiratoria en una población de pacientes quemados. La búsqueda se realizó utilizando palabras clave y términos de temas médicos, y dos autores (Da Huang y Juan Xu) emplearon la misma estrategia de búsqueda. El autor (XiaoXiang Wan) realizó una búsqueda de revisión. Los detalles del proceso de búsqueda se proporcionan en Apéndice S2.
2.2. Criterios de inclusión
Con base en los principios PICOS (población, intervención, comparación, resultado, diseño del estudio), en este metanálisis se incluyeron estudios que cumplían con los siguientes criterios: 1) Población: pacientes quemados; 2) Intervención: El grupo experimental recibió ejercicio físico combinado con rehabilitación convencional. El ejercicio físico es un comportamiento activo diseñado para mejorar o mantener la condición física y promover la salud a través de actividades físicas planificadas, organizadas y repetitivas. Esto incluye programas como ejercicios de resistencia, ejercicios aeróbicos y yoga. El grupo de control recibió rehabilitación convencional, que consiste en entrenamiento de actividades diarias, ejercicios de movilidad articular y tratamiento de cicatrices; 3) Comparación: el grupo de control recibió rehabilitación convencional, atención estándar o ejercicio diario sin actividad física planificada y supervisada. 4) Resultados: el resultado primario fue el VO2picomientras que los resultados secundarios incluyeron 6MWT, FVC%, FEV1%, FCmáx y RHR; 5) Diseño del estudio: ensayos controlados aleatorios o ensayos controlados.
2.3. Criterios de exclusión
1) Experimentos con animales, informes médicos, reseñas, resúmenes, actas de congresos, disertaciones o artículos retractados. 2) Quemar grupos de pacientes que incluyen otras enfermedades, como diabetes o enfermedades cardíacas. 3) Experimentos no controlados. 4) Estudios con datos incompletos o datos no disponibles para su extracción.
2.4. Recopilación y extracción de datos.
La literatura recuperada a través de la búsqueda se examinó primero en busca de duplicados utilizando el software EndNote X9. Posteriormente, dos investigadores (Da Huang y Juan Xu) revisaron de forma independiente los títulos y resúmenes de la literatura siguiendo los criterios de inclusión para excluir inicialmente la literatura irrelevante. Se leyó en su totalidad la literatura que cumplía los requisitos y se extrajo la información necesaria para el estudio. Se empleó Excel para generar un formulario de extracción de datos, que arrojó los siguientes componentes de información: 1) detalles de la publicación: primer autor, año de publicación; 2) características del paciente: tamaño de la muestra, sexo, edad y área quemada; 3) detalles de intervención y control: tipo de intervención, duración, frecuencia y tiempo; 4) indicadores de resultados; y 5) datos de evaluación del riesgo de sesgo.
2.5. Riesgo de sesgo
Dos autores (Da Huang y Juan Xu) utilizaron de forma independiente la herramienta Cochrane de evaluación del riesgo de sesgo para evaluar los aspectos cualitativos metodológicos de la literatura incluida y, cuando surgieron desacuerdos, se discutieron con un tercer autor (Xiao Xiang Wan) hasta que se alcanzó un consenso. La evaluación abarcó siete áreas. 1) generación de secuencia aleatoria, 2) ocultamiento de la asignación, 3) cegamiento de los participantes y del personal, 4) cegamiento de las evaluaciones de resultados, 5) datos de resultados incompletos, 6) informe selectivo y 7) otros sesgos.
2.6. Certeza de la evidencia
Según las pautas GRADE, dos autores (Da Huang y Juan Xu) extrajeron los datos de forma independiente y evaluaron la calidad de la inclusión. Si se identificaron desacuerdos, se discutieron con un tercer autor (XiaoXiang Wan) hasta que se logró un consenso. Se utilizó el sistema GRADE para evaluar la calidad general de los principales indicadores de resultados (29).





