Resumen
El ejercicio físico ha mostrado ser un aliado clave para la salud cerebral y la cognición durante el envejecimiento. Un estudio reciente, de diseño no aleatorizado, se propuso investigar el efecto inmediato de un ejercicio aeróbico agudo sobre el flujo sanguíneo cerebral y los factores neurotróficos en adultos mayores, diferenciando entre portadores y no portadores del alelo Apolipoproteína E epsilon 4 (APOE4), un factor genético de riesgo para el desarrollo de Alzheimer.
Metodología
El estudio incluyó una muestra de sesenta y dos adultos mayores (73±5 años), quienes realizaron una sesión de ejercicio aeróbico moderado de 15 minutos. Se evaluó el flujo sanguíneo cortical mediante imágenes por resonancia magnética y se midieron cambios en las concentraciones de neurotrofinas, tales como el factor de crecimiento similar a insulina-1 (IGF-1), el factor de crecimiento endotelial vascular (VEGF) y el factor neurotrófico derivado del cerebro (BDNF).
Resultados
Los hallazgos mostraron que, tras el ejercicio, hubo un aumento significativo en el flujo sanguíneo cerebral (AUC) en ambas categorías de participantes (portadores y no portadores de APOE4), particularmente en regiones del hipocampo. Sin embargo, no se observaron cambios significativos en las concentraciones de los factores neurotróficos investigados. Este estudio resalta la variabilidad interindividual en las respuestas al ejercicio y el posible impacto de factores genéticos.
Conclusiones Útiles
El estudio sugiere que tanto los portadores como los no portadores de APOE4 responden positivamente a una sesión aguda de ejercicio en términos de aumento del flujo sanguíneo cerebral, lo que refuerza la idea de que el ejercicio debe ser integrado como una estrategia preventiva en la salud cerebral, independientemente del perfil genético. Esta información es crucial para la promoción de programas de ejercicio diseñados para mejorar la salud cognitiva en la población mayor.
Integrar actividad física regular no solo podría mejorar la salud cardiovascular, sino también ofrecer beneficios significativos en la funcionalidad cerebral, un aspecto esencial en la lucha contra el deterioro cognitivo y la demencia. Es recomendable que profesionales de la salud promuevan la actividad física como un componente fundamental en las rutinas diarias de las personas mayores.





