Velocidad en Tenis: Factores Psicológicos

Speed in Tennis: Psychological Factors

David Suárez Rodríguez

Profesor Colaborador de Teoría del Entrenamiento, Didáctica y Aprendizaje Motor en el Área de Investigación y Docencia de la Real Federación Española de Tenis. Responsable Competición del Real Club de Tenis de Oviedo..

Artículo publicado en el journal Revista de Entrenamiento Deportivo, Volumen 27, Número 3 del año .

Resumen

La velocidad es una cualidad que tradicionalmente se ha considerado que tiene un fuerte componente innato, siendo una cualidad física poco o nada mejorable. Sin embargo en la actualidad se ha comprobado que, como el resto de elementos de la preparación de un deportista, resulta sustancialmente modificable. Esta entrenabilidad se acentúa cuando se plantea la preparación del tenista desde el conocimiento de todos los factores relevantes y su interrelación en el rendimiento, y se intenta actuar sobre la complejidad del juego potenciando la manifestación de la velocidad al actuar sobre el individuo con un enfoque integrador. Uno de los factores más infravalorados a la hora de mejorar la velocidad es el psicológico en toda su dimensión. Sin embargo el uso de los diferentes elementos psicológicos en relación al resto de factores como los neuromusculares, será uno de los principales recursos vertebradores de toda la preparación del tenista y concretamente de la manifestación de la velocidad durante el juego.

Palabras clave: velocidad, anticipación, confianza, estrés, activación, atención.

Abstract

Velocity is a quality that traditionally has been considered to have a strong innate component, being a physical quality little or no improvable at all. However, nowadays it has been proved that, like the rest of elements of an athlete preparation, is substantially modifiable. This capacity to train is accentuated when preparing the tennis player from the knowledge of all the relevant factors and their relation on their performance, and trying to act on the complexity of the game by enhancing the velocity by acting on the individual with an integrative approach. One of the most underrated factors in improving the speed is the psychological factor in all its dimensions. However, the use of different psychological elements in relation to other factors such as the neuromuscular ones, will be one of the main unifying resources in the whole preparation of the tennis player and, particularly, in the demonstration of speed during the game.

Keywords: speed, anticipation, confidence, stress, activation, attention.

INTRODUCCIÓN

La velocidad en el tenis, al igual que ocurre con otras cualidades como la resistencia, tiene una serie de factores sobre los que se puede actuar en menor o mayor medida. Existe una importante controversia a la hora de considerar el grado de entrenabilidad  del consumo máximo de oxígeno o la velocidad de desplazamiento, no obstante la cuestión fundamental a la hora de preparar a un tenista, no es tanto saber qué porcentaje de mejora hay en uno de estos elementos aislados, sino qué manifestaciones son realmente significativas sobre el rendimiento y cómo podemos actuar para lograr desarrollar la máxima potencialidad en el jugador. Sin olvidar la complejidad y globalidad que debe orientar toda la planificación, para al final obtener el objetivo último de cualquier acción enfocada prioritariamente a desarrollar las denominadas cualidades físicas, que no es otro que ser mejor jugador de tenis.

Las características del juego y las distancias recorridas raramente permiten grandes aceleraciones y mucho menos alcanzar la velocidad máxima. Ahora bien, la capacidad para acercarse a ella mediante importantes incrementos de la velocidad, si determina que la velocidad de aceleración tenga un lugar preponderante. Otro factor que dificulta la obtención de elevadas velocidades es la necesidad de desacelerar en parte de ese recorrido, con una acción técnica de desplazamiento, en el que el ritmo, la forma de avanzar y la longitud de las zancadas variará, y tendrá una forma muy específica de manifestarse. El objetivo principal no será tanto llegar a puntuales bolas difíciles como hacerlo de forma óptima con la mayor frecuencia posible de forma estable y precisa y, así lograr golpes más eficaces. A esta aceleración y desaceleración se les une otros dos elementos: la velocidad de reacción frente a toma de decisiones y la salida, que raramente será desde una total ausencia de movimiento y siendo precedida en muchas ocasiones de un salto previo. Estas características del juego determinan la gran repercusión de los factores mentales en la manifestación de la velocidad en el tenis.

Para Grosser (1992) las capacidades de velocidad condicionadas por la vía neuromuscular sólo son significativas en relación con la técnica específica y están determinadas por la regulación psíquica de la acción. Resaltando como muy relevantes la concentración, percepción, y motivación.

A la hora de actuar sobre la manifestación de la velocidad en el tenis, debemos incidir sobre una globalidad de factores que permitirán mejoras más sustanciales. Con el fin de dar una visión de diferentes elementos psicológicos sobre los que podemos intervenir para mejorar la velocidad, y sin perder de vista la interrelación con los factores técnicos, tácticos y condicionales, describiremos algunas manifestaciones psíquicas muy relacionados con la velocidad de reacción y la velocidad de desplazamiento en su conjunto,  como son la anticipación-toma de decisiones, atención-concentración, confianza-autoestima, estrés-ansiedad y activación-intensidad.

FACTORES PSICOLÓGICOS Y VELOCIDAD

Anticipación-toma de decisiones y manifestación de la velocidad

Al analizar los partidos de tenis se puede observar por parte de los jugadores una reducción del tiempo de acción requerido o del espacio a recorrer, mediante  movimientos anticipatorios que consisten en la colocación del jugador, previo al golpeo del oponente, en una situación adecuada para la posterior trayectoria de la pelota. Cuanta mayor experiencia y nivel más se observa este comportamiento y con un más alto porcentaje de acierto. También se puede ver una mayor eficacia en los jugadores de alto nivel a la hora de realizar una predicción de los golpes del adversario por su colocación en la pista y la reducción de posibilidades, o limitación del carácter abierto de la acción, lo que conllevará una reducción del tiempo de reacción. Al mismo tiempo la práctica permitirá una mejor apreciación de la trayectoria requerida, del lugar de impacto con la pelota y del tiempo necesario para llegar a la zona donde se deberá golpear. Por último la elección del golpe, trayectoria y velocidad también será más o menos acertada y permitirá una mejor ejecución de la acción posterior.

La reducción del carácter abierto de la tarea provocará que durante el juego se den situaciones de diverso tipo:

Cuando la preparación para una jugada podrá ser totalmente encaminada a una acción. En este caso se trata de jugadas con una clara indicación de a donde hay que ir por la lectura que se hace de las posiciones, predisposición del oponente, etc., estos casos suelen ser fundamentales en situaciones de clara inferioridad en situación defensiva.

Cuando se puede limitar varias opciones. Lo que será eficaz en muchas situaciones de juego y permitirá reducir el tiempo de reacción y desplazamiento, al mismo tiempo que dominar el juego.

Cuando la respuesta está abierta a cualquier situación. Lo que solo será eficaz en fases de juego neutras donde los indicios son inexistentes y la situación de juego no es claramente de ataque ni defensa, sería una situación poco habitual en jugadores avanzados.

El reducir las posibilidades de decisión conlleva una disminución del tiempo de reacción, mientras que un mayor número de opciones debilita la respuesta afectando al acierto y al tiempo de respuesta (Vickers, 1979).

La idea de tener menos tiempo de respuesta mientras el jugador no tiene posibilidad de prepararse para ella aumenta el tiempo de reacción (Schmidt y cols., 1979., Temprado, 1992), sin embargo prever tener que llegar a una velocidad más alta o realizar un mayor recorrido aumenta la velocidad de respuesta (Temprado, 1992), por lo que será interesante trabajar la estimulación frente a velocidades diversas y situaciones de mayor o menor demanda en la velocidad de reacción.

Hay que recordar que las mejoras son selectivas y el estímulo debe ser percibido de forma específica (predominantemente mediante la visión y frente a una bola de tenis), en zonas diversas de la pista con lecturas de situación y posibilidades de respuesta, pero también frente a diversas velocidades. Parece lógico pensar que si las adaptaciones son específicas en cuanto al tipo de sentido, también lo será frente a las diversas situaciones de la pista, alturas, determinación de posibles respuestas y velocidad, y tiempo de respuesta disponible. Al mismo tiempo la regularidad o seguridad en la toma de decisión puede también reducir el tiempo de reacción y la eficacia en la ejecución posterior por lo que la práctica en situaciones reales de juego variadas aumentará los indicadores, reducirá la incertidumbre, y esto provocará una disminución del tiempo de reacción y una manifestación de la velocidad superior por parte del jugador. Otra forma de trabajar la anticipación es reducir la visión de partes de la trayectoria de la pelota o del movimiento del oponente, pudiendo hacerse mediante la observación de videos en los que se dificulte la visión, viendo solo a un jugador en situación real, o durante el propio juego con el uso de gafas de oclusión.

También se debe incentivar las acciones anticipatorias mediante progresiones de modelado, donde se busque el desarrollo de una conducta anticipatoria, mediante una presentación de tareas progresivamente más complejas limitando las posibles acciones, hasta llegar al juego totalmente abierto. Se puede empezar fijando una sola acción frente a la que reaccionar, para luego ir encadenando otras acciones con dos principales variantes, hasta alcanzar situaciones con múltiples acciones y respuestas. También es interesante combinar encadenamientos hacia más complejo o hacia delante, y hacia menos complejo o encadenamiento inverso.

Atención-concentración y manifestación de la velocidad

La atención adecuada resulta un factor determinante en la toma de decisiones anticipatorias, en la percepción, en la preactivación muscular, la coactivación, en el índice de fuerza y en la activación e intensidad, lo que permitiría reflejar una alta velocidad de reacción y de desplazamiento en pista. La concentración será determinante para mejorar el tiempo de respuesta, al mejorar la percepción de los datos y la acción de la memoria sensorial de una duración tan solo de milisegundos. La recepción de una pelota durante un partido es un problema complejo discriminatorio de información que requiere un elevado grado de atención. Pero la capacidad de atención es limitada por lo que la atención selectiva es una de las características principales para obtener un elevado rendimiento (Cox, 2009). El jugador debe fijarse exclusivamente en el oponente y seleccionar los indicios que detecte de sus acciones, posición, características, y de esta forma poder tomar decisiones anticipatorias y de reacción lo más adecuadas y rápidas posibles. La velocidad de muchas acciones requiere de una anticipación y en ocasiones lo que se denomina intuición resulta ser el fruto de un aprendizaje previo de lectura de unas señales, que se reciben de la situación del juego y el oponente, y que parece involuntaria por el grado de mecanización y la inmediatez de la situaciones.

Para trabajar estas situaciones se deberán dar instrucciones que indiquen al jugador qué opciones tácticas tiene el oponente al golpear en una situación y que movimientos previos le pueden dar información, como la colocación de los pies respecto a la pelota, la acción de los hombros o el brazo raqueta, y así realizar una adecuada focalización de la atención. Esto se puede llevar a cabo durante partidos de entrenamiento, formas jugadas o ejercicios preparados que potencien estas situaciones. Puede resultar también de gran ayuda la diferenciación establecida entre preparación sensorial o muscular (Lange, 1888), y que consistiría en que el tenista focalizara su atención de reacción sobre la atención muscular o efectora y no en la atención sensorial. La atención efectora, centrada en la parte muscular, parece tener un menor tiempo de respuesta, quizás por reducirse el tiempo invertido en las primeras fases de la velocidad de reacción, la percepción del estímulo y el recorrido desde la visión al sistema central,  que son las más sensoriales, y producir una pre-activación muscular que conlleva un mayor velocidad de respuesta.

La atención, la anticipación, la velocidad de reacción, la coactivación, las pre-tensiones musculares, la altura del salto previo al golpeo del oponente, todos son elementos de gran valor que se acentúan cuando se sabe de la dificultad por tiempo y espacio para alcanzar la pelota, también cuando se presenta de forma repentina por ser otro elemento estresante y activador de la atención, por ello podría ser eficaz introducir situaciones variables donde un jugador pase de una acción cerrada en direcciones a abierta, o fijas en las que un jugador juegue cerrado y el otro abierto todo el tiempo, de esta forma se potenciarán los efectos de estrés, atención, selección, activación y motivación, acompañándolo de instrucciones que permitan una optimización de la toma de decisiones y en ocasiones la posterior mecanización, para de esta forma provocar un incremento de la suficiencia a altas velocidades de juego.

No menos interesante resulta elevar la utilidad del entrenamiento en todas sus facetas incrementando la concentración en trabajos de fuerza donde la intensidad es fundamental y, al mismo tiempo nos permitirá entrenar la focalización de la atención durante periodos de tiempo más largos. Estos estímulos deberán ser breves para mantener la concentración máxima lo que solo se puede hacer durante muy cortos periodos de tiempo, para lograr máximos picos de fuerza, elevados gradientes de fuerza, frecuencia de movimientos y aceleraciones.

Confianza-autoestima y manifestación de la velocidad

El grado de expectativas va íntimamente  relacionado con el rendimiento, a más expectativas mayor será la potencialidad manifestada. Hablamos de expectativas como la forma de percibir las propias habilidades y la creencia de tener una buena probabilidad de éxito. Ahora bien se puede dar el caso de altas expectativas pero infravalorando al oponente y de expectativas poco realistas.

Bandura (1977), propone en su clásica teoría de la autoeficiencia, utilizar modelos que proporcionen una imagen positiva de la acción y un aprendizaje indirecto, y un aprendizaje directo guiado, proporcionando continuas instrucciones positivas y experiencias de éxito. El jugador deberá ver la situación como un reto motivador y deberá poseer un alto grado de confianza para poder manifestar óptimas velocidades. Habría también que dar una gran importancia a la variabilidad de la habilidad para provocar retos, y a la vez permitir elevar el propio rendimiento y la percepción de este. Se debe centrar la atención en objetivos de rendimiento y no tanto de resultado, que permita la fijación de metas individuales motivadoras y la posibilidad de comparaciones positivas que tiendan a formar un jugador con autoestima y baja ansiedad. Las técnicas de parada de pensamiento y autoinstrucciones pueden ser herramientas para mejorar la autoestima y controlar la posible ansiedad durante el juego.

Al mismo tiempo cualquier trabajo realizado y toda mejora obtenida en cualquier área del entrenamiento, debe aprovecharse para incrementar la confianza del deportista. Un buen estado de forma, una evolución positiva de un golpe, proporcionará el incremento de las expectativas y con ello del rendimiento. A su vez el observar que una mayor velocidad de movimientos o una mejor anticipación proporciona mejores rendimientos, influye en la motivación durante este tipo de sesiones y mejora la intensidad de trabajo que es un factor fundamental en la preparación de la velocidad.

Las informaciones proporcionadas por el entrenador deben transmitir seguridad, y deben incentivar la motivación, además de proporcionar un estímulo positivo que permita ver al deportista sus capacidades, incluso y dependiendo de la personalidad del jugador, ligeramente por encima de las mismas. El enfoque para potenciar o cambiar una conducta debe actuar sobre el comportamiento motor, sobre las cogniciones, pero también sobre el componente afectivo-emocional, pues el comportamiento humano, donde se sitúa el del tenista, es complejo y las relaciones de causalidad lineal pocas veces se dan y si otras más circulares propias de un ser hipercomplejo realizando una tarea compleja. Por ello se debería actuar sobre la realización de tareas eficaces donde el jugador vea la importancia de realizar tareas a alta intensidad y su capacidad de progresión, experiencias vicarias mediante la observación de jugadores que tengan una buena anticipación y velocidad en pista, y persuadir verbalmente de la posibilidad de progresar y manifestar la velocidad durante el juego (Burker y Williams, 1991).

Las prácticas escogidas de acciones de velocidad deben provocar la sensación de capacidad de ejecución a velocidades elevadas o al menos la evolución positiva, sirviendo como un reforzador, que al mismo tiempo debe potenciarse con un refuerzo de conducta o feedback positivo. En un deporte con tan poco espacio de carrera la autoestima y la confianza de alcanzar una bola o llegar en buenas condiciones será un factor determinante a la hora de estar atento, activo, anticipar con determinación tomando decisiones espacio-temporales, salir con intensidad, aplicar un alto gradiente de fuerza y aceleración, y desacelerar con precisión.

Estrés-ansiedad y manifestación de la velocidad

El estrés excesivo durante el juego provocará una elevada hipertonía que conllevará una reducción de la fluidez motora, con la consiguiente falta de coordinación intermuscular, un posible exceso de coactivación, una parálisis de la toma de decisiones, y todo ello conllevará la pérdida de velocidad de reacción y aceleración. La ansiedad derivada de una falta de autoconfianza resulta como ya hemos explicado un factor claro de pérdida de rendimiento. Al mismo tiempo la perdida de expectativas de consecución positiva de un partido, el sentimiento de incapacidad de afrontar una situación estresante, podrán ser elementos que produzcan un incremento del tono muscular, de la frecuencia cardiaca, la hiperventilación, la sudoración, etc., imposibilitando la manifestación óptima de la velocidad de movimientos, de la relajación post-contracción, de la adecuada toma de decisiones y percepción de las acciones del contrario.

El tenis es un deporte de acciones explosivas, de cambios bruscos y velocidad de reacción, pero con un componente de fluidez coordinativa y de precisión, de ajustes de distancias y control adecuado espacial y temporal. Por todo ello será especialmente determinante el trabajo específico, con situaciones variadas que pretendan estimular las adaptaciones frente a situaciones diversas, con ritmos variados, de diferentes grados de precisión, velocidad y frente a situaciones más o menos relevantes.

Un método muy utilizado para controlar la ansiedad es el la extinción, para el cual debemos conocer cuál es el elemento provocador, mediante la observación, los cuestionarios, o la entrevista más o menos formales con los jugadores. La preparación de ejercicios donde se manifiesten objetivos reto, en los que haya que manifestar un rendimiento determinado, principalmente contra el mismo, permitirá reducir el estrés.

Un buen enfoque emocional y de objetivos ajustados a la realidad de la competición real por parte del entrenador y entorno de jugador y, la combinación con tareas que aseguren refuerzos positivos, resultará eficaz para proporcionar un control del estrés y por lo tanto una mejor disponibilidad el jugador para el alto rendimiento.

Para lograr que un jugador mejore su control del estrés se deben introducir trabajos de desensibilización mediante competiciones, pero también a través de formas jugadas con objetivos y exigencias motoras explosivas y/o de toma de decisión. Con un control durante los tiempos de descanso de la tensión muscular, de la hiperventilación y de la frecuencia cardíaca. Debemos tener en cuenta el principio de ideoplasia por el que igual que una representación o pensamientos negativos, pueden afectar negativamente sobre lo somático, la expresión psíquica bien orientada puede afectar igualmente de forma positiva (Delle Chiaie, R y cols, 2000). El efecto del control de las instrucciones durante los partidos, juegos y peloteos, nos permitirá una mejora de la calidad de las acciones.

Activación-intensidad y manifestación de la velocidad

De gran repercusión en el rendimiento y con una fuerte relación con el estrés, el grado ideal de activación no existe, o al menos no como un estado estable, sino adaptativo frente a las necesidades individuales y del tipo de deporte, pero también de la situación concreta durante un partido con toda su complejidad. En deportes como el tenis, aún parece más difícil fijar este punto óptimo pues habitualmente se considera que para deportes de alta intensidad con un componente importante de fuerza o velocidad el grado de activación debe ser alto, pero que cuando se trata de deportes de precisión la activación baja proporciona mayores rendimientos.

La activación óptima puede verse modificada hasta dentro de un mismo punto, por lo que el jugador deberá adquirir esa capacidad de control de forma lo menos consciente posible. Las elevaciones somáticas que repercuten en incrementos de las catecolaminas, frecuencia cardíaca, y elevación del tono muscular, puede producir un estado que facilite o dificulte un buen rendimiento.

A pesar de la dificultad que tiene separar los posibles incrementos detectados por una elevada activación o estrés respecto a los provocados por cambios en la intensidad del juego, será interesante mediante el biofeedback, la comparación entre partidos oficiales o de entrenamiento, o la observación de la frecuencia cardíaca antes de los partidos. Pudiendo obtenerse datos interesantes a la hora de buscar una regulación del estrés y la activación durante el juego, facilitando la preparación de tareas adecuadas para controlar por ejemplo la frecuencia cardiaca previa al partido, durante las situaciones más significativas de los partidos, frente a puntos débiles o fuertes del jugador, antes del servicio y el resto, controlando los tiempos de recuperación y las sensaciones, y el tono muscular durante el juego.

El exceso de activación se presenta en ocasiones hasta poder manifestar altos grados de estrés y ansiedad. Puede ser debido a las situaciones psicológicas del juego como ocurre con algunos errores, cambios en el marcador, acciones del oponente, pero también por los propios cambios fisiológicos. El incremento de frecuencia cardíaca, las acciones explosivas, la hiperventilación, pueden ser factores que incrementen en exceso la activación. Al mismo tiempo el control de la respiración sería un elemento para incrementar la activación mediante la hiperventilación o reducirla mediante espiraciones lentas y prolongadas. El control de la tensión muscular especialmente de las extremidades también permitirá una modificación del tono muscular a través del sistema vegetativo, de la activación y del estrés-ansiedad.

La intensidad durante los entrenamientos es una de las mayores preocupaciones de los entrenadores. Es bien conocida la importancia de llevar a cabo entrenamientos “útiles”, con un volumen e intensidad adecuados. La relación resulta frecuentemente inversa entre volumen e intensidad, por lo que se debe respetar una adecuada combinación, que permita llevar a cabo acciones con una óptima intensidad. La motivación también se verá afectada por el volumen de trabajo, por los objetivos y la relación con el rendimiento y la competición. A la hora de controlar el volumen y tipo de entrenamiento se debe tener en cuenta las características mentales y de forma de juego del tenista. Lograr una buena motivación, permitirá mayores grados de intensidad y un correcto trabajo de activación y de velocidad durante el entrenamiento en pista y en cualquier situación de trabajo de la velocidad.

Relación entre factores psicológicos y factores condicionales determinantes en la velocidad. Elementos prácticos.

La preparación de la fuerza es sin duda el elemento más eficaz para actuar sobre la salida, la aceleración y desaceleración propiamente dicha. La atención adecuada y un estado óptimo de activación y estrés, permitirán una elevada fuerza inicial e índice máximo de fuerza con alta activación y sincronizado reclutamiento de las fibras rápidas (Zatsiorsky, 1995., González Badillo y Gorostiaga Ayestarán, 1995). Para alcanzar elevados gradientes de fuerza, que permitan  aplicar grandes tensiones en breve tiempo, será determinante una elevada fluidez proporcionada por una buena técnica, coordinación y relajación muscular.

La activación y la motivación pueden ser factores determinantes a la hora de alcanzar máximas tensiones y velocidad de movimientos. Los factores mentales repercutirán sobre el tracto cortico espinal o ruta entre el sistema nervioso central y el sistema autónomo. El reducir el déficit que se produce de fuerza a la hora de ejecutar una acción motora, permitirá mayores picos de fuerza especialmente cuando se dispone de un breve y variable tiempo de aplicación. Otros factores resultan menos claros por ahora, pero parece lógica también su relación, como sería el caso del retraso electromecánico o tiempo entre la activación de la placa motora y el movimiento de las palancas. Un tono muscular adecuado seguramente permitirá una más eficaz acción de los tejidos contráctiles, conjuntivos, fascias, tendones, elementos articulares, produciéndose el movimiento con una mayor inmediatez.

El tenis es un deporte con continuos cambios de ritmo, de sentido, de dirección y de régimen de aplicación de fuerzas, por ello tiene especial relevancia el tiempo de relajación necesario tras una acción, lo que permitirá la aplicación posterior y la coordinación intermuscular, esta capacidad estará íntimamente relacionada con el adecuado grado de activación, de tensión muscular y de ansiedad. Una alta capacidad de control emocional y neuromuscular por parte del jugador, permitirá tiempos de relajación más adecuados. También un buen equilibrio psicológico permitirá, junto a una buena técnica, la correcta coactivación muscular, con una intensidad y aplicación eficaz en las acciones solicitadas.

A la hora de trabajar cualquier situación explosiva en la pista, o frente a cualquier estímulo de velocidad y fuerza, resultará de gran ayuda apoyarse en estímulos sensoriales y emocionales. Así el estímulo motor de una aceleración máxima, se aumenta si se proporciona un refuerzo sonoro o visual, del ritmo de aceleración, una visión de la zona de impacto que permita conocer la distancia exacta y la meta, como podría ser golpear la pelota o ejecutar un determinado golpe con medida de la eficacia, toma de decisión o incluso una situación competitiva. Esto es algo que se manifiesta de igual forma y en gran relación con la técnica en las acciones de desaceleración, lo que permitirá ejecuciones más precisas. El reforzar positivamente la acción mediante la motivación verbal con diferentes feedbacks inmediatos, permitirá un incremento de la velocidad de ejecución en cada repetición, lo que conllevará una mayor calidad del entrenamiento de velocidad.

Por último la utilización de rutinas en el tenis resulta de gran interés para mantener la atención y la concentración y puede resultar interesante utilizarlas también cuando se llevan a cabo los trabajos explosivos en pista. El control de la tensión frente a retos de eficacia, el control de la frecuencia cardiaca y la tensión muscular, puede trabajarse de forma que permita intensificar el régimen muscular en cada repetición y al mismo tiempo el entrenamiento global y complejo, que elevará la carga total y proporcionarla mejoras más significativas.

CONCLUSIONES

Podemos concluir que los factores psicológicos influirán de forma sustancial en la manifestación de la velocidad en el tenis dentro de toda su complejidad. Más concretamente:

La capacidad de anticipar la posición en la pista y limitar las posibles opciones de juego influirá de forma determinante en la manifestación de la velocidad en el tenis.

La confianza será un factor decisivo en la anticipación y velocidad de reacción, aceleración y desaceleración, al tomar decisiones con más seguridad y aplicar gradientes de fuerza más altos.

El nivel de estrés será determinante a la hora de poder realizar una buena técnica en los golpes, en los desplazamientos y, llevar a cabo óptimas relajaciones musculares imprescindibles para los continuos cambios de ritmo.

El grado de activación tendrá una clara repercusión en la toma de decisiones, anticipación, aceleración y desaceleración, así como en el grado de eficacia de toda la preparación de velocidad.

La atención afectará a la toma de decisiones, a la anticipación, aceleración, desacelereración, y a la eficacia de los ejercicios realizados para mejorar la velocidad.

Los factores psicológicos repercutirán de forma interrelacionada en toda la preparación y competición del jugador, y concretamente en la aplicación de la técnica,  fuerza y velocidad.

Referencias

1. Bandura, A. (1977). Self-efficacy: Towar a unifying of behavioral change. Psychological Review. 84, 191-215.

2. Bunker, L., Williams, JM. (1991). Técnicas cognitivas para la mejora de la ejecución y la construcción de la confianza. En Willimas, JM. Psicología aplicada al deporte. Biblioteca Nueva. Madrid.

3. Cox, RH. (2009). Psicología del deporte. Conceptos y sus aplicaciones. Panamericana. Madrid.

4. Delle Chiaie, R., D’Ippolito, A., Gracaccioni, G., Polani, D., Reada, MA., Régine, F., Robazza, C., Sacco, D. (2000). El control de las emociones. EnTamorri, S. Neurociencias y deporte. Psicología deportiva. Procesos mentales del atleta. Paidotribo. Barcelona.

5. Gonzalez Badillo, JJ., Gorostiaga Ayestarán, E. (1996). Fundamentos del entrenamiento de la fuerza. Aplicación al alto rendimiento deportivo. Inde. Barcelona.

6. Grosser, M. (1992). Entrenamiento de la velocidad. Fundamentos, métodos y programas. Martínez Roca. Barcelona.

7. Lange, L. (1988). Neue experimente uber der vorgang der sinfachen raction auf sinneseindricke. Philosophical Studies. 4, 479-510.

8. Schmidt, RA., Zelaznik, HN., Hawkins, B., Frank, JS., Quinn, JT. (1979). Motor output variability: a theory for accuracy of rapid motor acts. Psychological review. 86. 415-451

9. Temprado, JJ. (1992). Processus d’optimasation de la performance dans un tâche de décision. Science et motricité. 16. 13-17.

10. Vicker, D. (1979). Decision proccesses in visual perception. Academic Press. London.

11. Zatsiorsky, VM. (1995). Science and practice of strength training. Human Kinetics.

Cita en Rev Entren Deport

David Suárez Rodríguez (2013). Velocidad en Tenis: Factores Psicológicos . Rev Entren Deport. 27 (3).
https://g-se.com/velocidad-en-tenis-factores-psicologicos--1628-sa-R57cfb2723bd23

COMPARTIR