Velocidad en Tenis: Factores Técnicos

Tennis Speed: Technical Factors

David Suárez Rodríguez1 y Sofía Argüelles 2

1Profesor Colaborador de Teoría del Entrenamiento, Didáctica y Aprendizaje Motor en el Área de Investigación y Docencia de la Real Federación Española de Tenis. Responsable Competición del Real Club de Tenis de Oviedo..
2Profesora de Educación Física en Secundaria..

Artículo publicado en el journal Revista de Entrenamiento Deportivo, Volumen 27, Número 3 del año .

Resumen

Es reconocida la importancia de la técnica de carrera en modalidades deportivas como las pruebas de velocidad en el atletismo. En estas se profundiza en las diversas formas de incidir en las diferentes fases de la carrera, como forma ineludible para alcanzar el máximo rendimiento. Sin embargo en el tenis normalmente cuando se habla de técnica, se hace mención a la ejecución de los golpes, no considerando los desplazamientos como parte de esta. Se enfoca como algo exclusivo de la preparación física o se trata como la mejora de la técnica específica de la velocidad en atletismo. Pero la manifestación de la velocidad en el tenis depende de diversos factores, como lo cognitivo, la fuerza explosiva y la presencia de fatiga, teniendo la coordinación y la técnica una gran repercusión en la misma.

Palabras clave: técnica, coordinación, variabilidad, velocidad desplazamiento.

Abstract

Race techniques are significantly well recognized in sport categories like athletic speed tests. Those approaches make a deep annalyse of the different ways to apply the technique at different stages of the race, understanding it as an unavoidable method to achieve the best performance. However when technique is treated in tennis, usually it is stroke mechanics what is in discussion, and displacement aspects are not considered as a part of it. Speed is seen exclusively as part of physical training and it is also understood as an improvement of an athletics specific technique. But the implementation of speed in tennis depends on various factors such as cognitive apects, explosive force and the presence of fatigue, without forgetting the great repercussion of coordination and technique.

Keywords: technique, coordination, variability, scrolling speed.

 

 

 

 

 

INTRODUCCIÓN

La complejidad durante el juego y el aprendizaje se manifiesta en relación a los factores condicionales, cognitivos, emocionales. También respecto al aparato locomotor mediante la regulación de los movimientos y la libertad del sistema musculo esquelético y en la estructura espacio temporal que será determinante en el desarrollo de las acciones (Nitsch y Munzert, 2002). Por último podríamos añadir la relación entre el medio interno y externo, que se producirá en una gran diversidad de direcciones: metabólicamente, a nivel de la célula muscular, depósitos de fosfágenos, glucógeno, mioglobina, etc.

La coordinación dentro de toda esta complejidad se manifestará por las adaptaciones al medio externo y los diversos estímulos recibidos mediante el entrenamiento. Se reflejará en las acciones concretas del juego mediante un buen control neuromotor, un control espacial, del ritmo, de estabilidad, de control kinestésico y propioceptivo. Se tratará de lograr una buena actuación del control interno en armonía con el medio externo. A su vez debe haber una relación entre lo que podríamos llamar forma o visión externa de la técnica y el contenido o visión interna. Habitualmente el jugador y entrenador se fijan en la apariencia del gesto, pudiendo imitarse un modelo con mayor precisión cuanto más talento motriz tenga el jugador. Sin embargo la técnica debe relacionarse con el sistema nervioso central del propio individuo, con las características de las contracciones individuales, las propiedades coordinativas, las dimensiones morfológicas, la personalidad, etc.

La ejecución técnica en el tenis es frente a tareas abiertas, por lo que parece aconsejable adquirir un esquema motor que permita adaptarse con flexibilidad a las diferentes situaciones del juego. Esto se cumple en toda la dimensión técnica, tanto en la ejecución de los diversos tipos de golpes, como en los desplazamientos. El carácter decisional del deporte conllevará la necesidad de una estrecha relación entre lo cognitivo y los gestos motores, con un continuo ajuste en la toma de decisiones frente a distancias, aceleraciones, ajustes, y demás factores del desplazamiento. Al mismo tiempo la táctica empleada frente a una situación provocará un efecto sobre la intensidad y forma de la acción motora.

Para alcanzar un buen aprendizaje y lograr la optimización de la adquisición de la técnica, hay que introducir una gran variabilidad en la práctica (Schmidt y cols., 1996). Al final aunque el conocimiento sobre el movimiento sea reflexivo, el componente involuntario tiene una gran importancia en la toma de decisiones. Esto es especialmente relevante cuando se trata de acciones a alta velocidad y con un proceso adaptativo a situaciones cambiantes del juego. Las tareas propuestas deben servir de orientación o estímulo  dentro de la individualidad del sujeto y su características neuromotoras, de la especificidad del tenis y las diferentes situaciones que se pueden presentar.

El entrenador debe aportar estímulos diversos por diferentes vías sensoriales, pues los esquemas de movimiento no están representados en el cortex en zonas sensoriales determinadas sino en zonas asociativas. Los movimientos del lado izquierdo requieren el paso de información entre la planificación del lado izquierdo y la inervación en el derecho, por lo que el entrenamiento de las salidas y acciones por este lado pueden necesitar de una mayor atención (Nitsch y Munzert, 2002). En todo caso la atención debe fijarse en el tipo de movimientos que se pueden presentar durante el juego, pero también en la frecuencia de movimientos, cambios de ritmo, fuerza de impulsión, altura de las acciones, etc.

La información más determinante se producirá por las vías propioceptiva y visual (Lee y Lishman, 1977). En los tenistas de alto nivel se puede ver el elevado control corporal durante los desplazamientos y el enlace de las diferentes acciones del juego. Los diferentes sensores situados en el cuerpo permitirán una buena estabilidad y coordinación eficaz frente al movimiento, el tiempo, ritmo y espacio, y producirán una buena retroalimentación para afrontar las variantes del juego y el control táctico. La información visual será también de gran importancia para el control de la pelota y los movimientos en relación a esta. La visión tendrá una doble función, por un lado proporcionar información sobre la situación de juego y por otro sobre las posibilidades de reacción o tiempo necesario para ella, ritmos del desplazamiento, etc. (Ripoll, 1991).

Todos los sentidos tendrán una interrelación, especialmente la visión y la propiocepción, permitiendo acciones anticipatorias que en un deporte con elemento móvil será de gran valor. Se deberá potenciar la anticipación efectora o aquella en la que se decide qué tiempo se requiere para preparar el golpe o impactar a la pelota, la receptora como podría ser la predicción del tiempo de trayectoria de la pelota y la anticipación perceptiva que consiste en interpretar las regularidades del juego o del oponente, y en el tenis se presenta cuando hay que tomar una decisión anterior al golpeo del oponente, según la situación de éste, sus características o la altura de la pelota (Schmidt, 1991).

A pesar de la importancia de la diversidad y variabilidad en las tareas no se debe perder de vista que debe lograrse una elevada especificidad de las mismas o al menos una orientación. Por ejemplo no tendría mucho sentido trabajar la velocidad en situaciones deportivas alejadas a la carrera o con desplazamientos largos. Tampoco parece lógico un volumen excesivo de trabajo sin cambios de dirección y desaceleraciones, debiendo controlarse el espacio y el tiempo preferentemente con situaciones de golpeo. Un ejemplo de esta especificidad en la acción técnica y la aplicación de fuerza máxima y explosiva, sería la diferencia que se observa entre la fuerza aplicada a diferentes velocidades pero también en diferentes ángulos e incluso en el grado de estiramiento de un músculo. En esta línea Herzog y cols. (1991), hallaron una capacidad distinta de aplicar fuerza máxima entre ciclistas, patinadores y atletas de velocidad. Los atletas conseguían sus valores de fuerza máxima con el musculo bíceps femoral estirado, y sin embargo los patinadores y ciclistas tenían una mayor fuerza con el musculo en situación de acortamiento. Esto corrobora la importancia de trabajar la aplicación de fuerza en las acciones de juego real y con una variación de estímulos suficientes en las diversas situaciones posibles.

La variabilidad puede ser total mediante juego real u otros métodos específicos, pero también pueden limitarse las posibilidades en los desplazamientos. Esta simplificación permite facilitar las tareas y fijar la atención en puntos concretos de las acciones. También se pueden dividir las tareas, presentando situaciones solo de aceleración y ajuste como golpeando varias bolas en un mismo sentido, o situaciones de golpeo con mínimo o nulo desplazamiento y recuperación explosiva. Otra opción es combinarlo con estímulos de fuerza explosiva como saltos, que provocan un aumento de la dificultad de frenada y ajuste o recuperación.

Un proceso especialmente interesante para mejorar la velocidad durante el juego, es el incremento de la mecanización técnica, la reducción de los procesos de análisis, trasladando los procesos corticales y subcorticales a otros inferiores. Permitiendo una mayor seguridad, eficiencia y velocidad en la reacción, en los movimientos y los golpeos, con una mayor fluidez en las acciones, lo que conlleva un ritmo de juego más alto. La atención se vuelve más kinestésica y se produce una mayor anticipación de las situaciones. Pero para ello no vale la repetición sin más, o al menos no parece la forma más adecuada. Resulta más eficaz añadir tareas de situación propias de la especialidad deportiva, actuando al mismo tiempo sobre las necesidades de variación y ajuste de la técnica (Martin, 1992), las interferencias de las decisiones tácticas, la velocidad de desaceleración y el control de un cierto grado de estrés. Sin embargo este tipo de tareas que en jugadores de alto nivel se puede lograr a través de la competición real, se deben plantear también en situaciones simuladas donde se podrán realizar instrucciones, modificar las normas y condiciones de juego, facilitar o dificultar situaciones, posibilitando  así una mejor adquisición.

Para alcanzar una elevada eficacia motora no vale sólo con practicar, pues las acciones pueden no ser todo lo correctas que debieran, debiendo llevarse a cabo instrucciones sobre el salto previo, sobre los impulsos de salida y las posibles variantes gestuales: paso cruzado, movimiento hacia atrás de un pie, zancada más o menos corta, la longitud de pasos según la distancia con la zona de golpeo, la elevación de la rodilla, la frenada, la variación en la apertura y base de estabilidad y golpeo, el cambio de sentido y la recuperación lateral, con sus posibles variantes: paso lateral, cruzado con uno o más pasos, cruzado con cadera lateral de uno o más pasos, combinaciones diversas. La repetición “inteligente”, provocará una “huella” sensorial que irá permitiendo al jugador comparar y escoger en futuras acciones las acciones más eficaces para obtener una elevada velocidad en sus acciones.

Resulta fácil deducir la íntima relación durante este proceso de aprendizaje de la toma de decisión en las acciones técnicas de desplazamiento con los golpeos, pero también con la velocidad de reacción y los procesos anticipatorios. Es clara la importancia de tener ambos pies apoyados o bien para tomar una decisión anticipatoria o más aún de reaccionar ante el golpeo del rival. También lo es la altura obtenida en el salto, que debe ser adecuada respecto a las cualidades del individuo, para provocar un buen aprovechamiento de la energía elástica y lograr así una eficaz activación refleja (Bosco, 2000). Una vez más la atención adecuada ayudará a provocar una coactivación muscular y una preactivación antes de la salida, que permitirá posteriores elevados índices de fuerza con salidas y aceleraciones eficaces. Los buenos niveles de fuerza explosiva y la resistencia específica al juego, pero también a esta acción concreta, permitirá lograr unos correctos saltos de parada y una buena salida durante el juego.

Cumpliéndose el principio de especificidad, tanto en cuanto a la actividad deportiva como de la acción entrenada, la relación entre la acción de golpeo y los desplazamientos es clara en el rendimiento y en la fase de ajuste y recuperación de la posición. Al mismo tiempo pueden tener un desarrollo a niveles y ritmos diferentes, y la mayor o menor facilidad del sujeto para progresar puede ser sensiblemente distinta. Por lo tanto se debe cumplir la orientación de las cargas individualmente y mientras algunas acciones de golpeo deberían ser llevadas a cabo con velocidades más lentas, las acciones de desplazamiento podrían realizarse en situaciones variables y de máxima intensidad.

Son de gran interés las acciones de desplazamiento enlazadas: con pasos laterales, cruzados, carrera hacia delante y cambios de sentido. Se puede también incrementar el efecto sobre el control corporal y la estabilidad eliminando la visión, o en situaciones de inestabilidad. Otro método sería la observación del propio movimiento, lo que proporcionaría un feedback directo y al mismo tiempo podría estimular lo que Gallese y cols. (1996) denominaron células espejo, que son células que reaccionan ante el movimiento pero también frente a la observación del mismo.

Esta activación de las células y también de los músculos implicados, permite entrenar mediante la visualización u observación de otros jugadores modelo. De Marées y Brach (2002), resaltan otros aspectos fisiológicos que pueden dar luz a algunas estrategias de aprendizaje: el encéfalo parece tener una capacidad elevada de elaboración paralela y compleja de la información, por lo que el estímulo visual puede ser más eficaz que el auditivo, que es principalmente elaborado de forma paralela.

La técnica de los desplazamientos se puede mejorar separando por partes las acciones, utilizando solo la aceleración, la desaceleración, el ajuste y cambio de sentido, o por el contrario se puede presentar de una forma más global. La totalidad de la acción debe ser fluida y continua; la unión de los diversos movimientos frontales, laterales y paso cruzado serán momentos críticos para el rendimiento. Por ello parece lógico que salvo para actuar sobre algún eslabón débil del individuo, en situaciones de alta dificultad y complejidad, parece más interesante practicar de una forma global. Esto es especialmente claro cuando se trata de entrenamiento en alto nivel y cuando existe una relación clara entre las diferentes partes del todo (Schmidt, 1991).

Durante el juego ninguna acción tiene lugar de forma aislada. Los segmentos inferiores y superiores se deben coordinar de forma idónea, sumándose para provocar mayores impulsos, para compensar con acciones de estabilidad, fijación y reacción, que permitan una mayor eficacia frente a situaciones de estabilidad dinámica. Los progresos especialmente frente a estímulos visuales a nivel externo y propioceptivos, permitirán una mejora de la acción de desplazamiento. Los ejercicios variados, con altas velocidades, con cambios de ritmo, frente a situaciones de inestabilidad o sorpresivas, provocarán una experiencia motriz enriquecedora y el entrenamiento de la reorientación motora. Con este tipo de trabajo se intentará provocar estímulos para lograr manifestaciones más rápidas antes situaciones de elevada variabilidad, como son especialmente la acción de aceleración hacia la pelota y la desaceleración y ajuste para el golpeo. Esto es así principalmente en cuanto a distancia, trayecto y tiempo disponible, que determinará la forma de salida, el tipo de pasos, la longitud de éstos y la frecuencia de aceleración y desaceleración.

Para lograr este control corporal eficaz es importante que exista un buen equilibrio en la capacidad de aplicar fuerzas del tren superior e inferior, para producir una sinergia positiva que multiplique las acciones de aplicación de fuerzas y mantenimiento de la estabilidad más o menos dinámica. La fuerza del tronco también servirá principalmente para estabilizar y transmitir las fuerzas de unos segmentos corporales a otros de forma precisa. La importancia de los miembros dominantes puede repercutir en la mayor o menor facilidad para actuar con rapidez, especialmente a la hora de salir hacia el lado derecho o izquierdo en la pista.

A su vez la predominancia ocular puede afectar a la necesidad de unos apoyos u otros, lo que se debería tener en cuenta a la hora de trabajar los apoyos y los desplazamientos. La adquisición de un grado de simetría en la habilidad motora puede ser un factor que eleve la eficacia en la puesta en acción y en la dinámica de los movimientos, al mismo tiempo que reducir en parte las posibles sobrecargas de una asimetría excesiva (Starosta y cols., 1985).

Uno de los elementos principales que se deben tener en cuenta a la hora de entrenar la técnica es la importancia de estimular las fibras rápidas y por lo tanto de que los movimientos explosivos compongan parte sustancial de la preparación técnica. Por supuesto que en ocasiones, sobre todo al iniciarse en la adquisición de un movimiento, se puede realizar a velocidades inferiores, pero escoger intensidades elevadas y que sean significativas para el rendimiento durante el juego deberá ser parte prioritaria del entrenamiento.

Las demandas nerviosas y de coordinación neuromuscular deberán trabajarse a velocidades elevadas ajustándose a las demandas del juego y de esta forma incrementando la eficacia motora y el efecto preventivo sobre las lesiones (Woods y cols., 2004). 

Pero algo que se suele olvidar es que la manifestación en el tenis de altas velocidades dependerá también de la capacidad de desacelerar. Esta cualidad estará determinada por la fuerza, principalmente excéntrica pero también por la coordinación neuromuscular reflejada en una buen ritmo de frenada, control corporal, control de distancia con la pelota y estabilidad. A la hora de ejecutar las acciones con altas velocidades la interrelación entre aceleración y desaceleración será determinante y resultará un binomio indisoluble que se manifestará durante todo el partido. En relación con la capacidad de desacelerar pero más aún de cambiar de ritmos, está la habilidad para pasar de la tensión a la relajación muscular, permitiendo una buena coordinación entre músculos agonistas y antagonistas y una óptima precisión en el control corporal y  la relación de éste con la pelota en movimiento.

Los altos gradientes de aceleración y desaceleración deben ser habituales y se deben preparar de forma metódica ejercicios donde se fije la atención en el paso de apoyos plantares a acciones de flexión plantar e impulso, acciones eficaces de cruces de piernas, movimientos laterales y un fluido cambio de tipo de desplazamiento lateral, cruzado y frontal, todo ello con un control del centro de gravedad y segmentos superiores.

La técnica debe también entrenarse frente a diversos grados de fatiga. Un trabajo bien enfocado a mejorar las acciones variadas a altas velocidades, a incrementar la coordinación específica, la técnica de las diferentes acciones de desplazamiento y la estabilidad en la ejecución del juego, conllevará una más alta eficacia y eficiencia motora.

Esta economía motora se relaciona con la fatiga en ambas direcciones: a mayor eficacia menor fatiga y retraso de la misma; mientras que una menor fatiga supone una mayor eficacia motriz que permite mejorar el rendimiento (García-Verdugo, 2007). Al programar las cargas técnicas se debe tener en cuenta los objetivos prioritarios, pero también la dinámica correcta. Si se trata de adquirir un aprendizaje difícil, se puede realizar en situación de ausencia de fatiga, pero también puede ser el objetivo principal la capacidad de mantener elevados grados de maestría en fatiga o de retrasar ésta mediante la eficiencia técnica. También resultará interesante unir el trabajo técnico con la velocidad o presentar un trabajo técnico después del entrenamiento de fuerza explosiva, con lo que se estimulará la transferencia neuromotora evitando interferencias en la precisión gestual y el control propioceptivo.

El aprendizaje de un movimiento conllevará una menor activación electromiográfica frente a una misma fuerza o intensidad, lo que supondrá una menor fatiga (Smith, 1981, González-Badillo y Gorostiaga-Ayestarán, 1995).También puede suponer una menor intensidad neural permitiendo un mejor control motor.

En las jugadoras se pueden observar diferencias como una mayor capacidad para recuperar la posición con pasos cruzados e incluso girando toda la cadera mientras se mantiene la posición frontal de tronco y cabeza. Este tipo de acciones permiten mayores impulsiones y resulta una ventaja de  las chicas sobre los chicos. También podría ser una ventaja a la hora de desplazarse el poseer habitualmente el centro de gravedad más bajo, lo que otorgaría una mayor estabilidad.

Sin embargo la menor longitud de las estructuras óseas de la pierna, cadera más ancha y tendencia al genovalgo, supondrán una menor eficacia en la aplicación de fuerza durante la carrera.

El gesto técnico en ocasiones puede determinar también una manifestación diferente de la velocidad. Tradicionalmente se ha considerado por parte de muchos técnicos, que el golpeo del revés a dos manos conllevará la necesidad de una mayor velocidad de movimientos, sin embargo, si bien la capacidad de alcance a dos manos resulta inferior, es una cuestión que debería estudiarse con más cuidado. Teniendo en cuenta las posibles variantes en la posición de pies con una mayor posibilidad de variación a dos manos, con la ayuda de la mano no dominante para compensar errores o situaciones menos propicias de impacto, y la opción de golpear a una mano cortado, nos llevaría a pensar lo contrario. Parece lógico pensar que el golpeo de revés a una mano requiere situaciones más ideales, con posiciones más laterales de pies e impactos obligatoriamente en zonas adelantadas respecto al cuerpo.

ELEMENTOS PRÁCTICOS DE LA ESTRUCTURA DE LOS MOVIMIENTOS PARA EL ENTRENAMIENTO DE LA VELOCIDAD MEDIANTE LA TÉCNICA

La técnica en el tenis no es tan solo la forma de golpear la pelota y los mecanismos físicos para lograrlo con la mayor eficacia posible, lo es también la forma de realizar los desplazamientos y, lo que es más importante, se trata de dos elementos que no se deberán separar, constituyendo las acciones de golpeo y desplazamientos, que son situaciones técnicas que se manifiestan consecutivamente y en parte simultáneamente. El golpeo se ejecuta frecuentemente durante la desaceleración y el final de éste viene seguido de un desplazamiento que estará determinado por la posición provocada por el mismo, no pudiendo perder de vista la relación en el salto, desaceleración, ajuste de pasos, golpeo, colocación de pies y recuperación de la posición.

En resumen, a la hora de preparar la manifestación de la velocidad de un tenista a partir de la técnica, se deberá:

  • Preparar cada tipo de desplazamiento: frontal, lateral, cruzando pies. Principalmente enlazando diferentes acciones. Se puede focalizar la atención en una acción pero también debe hacerse en la fase de cambio de una a otra.
  • Presentar tareas con diferentes amplitudes de movimiento, donde la elongación muscular varíe. Con acciones en situación de flexión con desplazamientos y salidas, caída en flexión y aceleración, salida desde posición de elongación en diversos grados…
  • Realizar tareas complejas, en las que se vean solicitadas acciones de flexibilidad dinámica, elasticidad, fuerza explosiva y frecuencia de movimientos, de forma que se actúe sobre la manifestación combinada de estas acciones, sobre los diferentes tipos de tensiones musculares, de grado de estiramiento y también con la toma de decisiones sobre la acción táctica y la técnica a escoger para llevarla a cabo.
  • Practicar en situaciones de eliminación o interferencia de los sentidos, especialmente la vista y la propiocepción. Por ejemplo dando giros, saltos con vueltas, ojos cerrados, situaciones inestables, etc.
  • Modificar distancias y tiempos, actuando sobre los cambios de ritmo, dimensiones del desplazamiento y pista, ajuste en relación a la bola, etc.
  • Llevar a cabo las acciones técnicas a intensidades elevadas para lograr adaptaciones significativas. Éstas se provocan especialmente a la velocidad realizada y sobre las fibras musculares reclutadas. Al mismo tiempo el gesto técnico se adapta a la velocidad.
  • Ajustar los entrenamientos a las necesidades individuales del jugador, según las características morfológicas, condicionales, coordinativas, junto al tipo de juego y características psicológicas del mismo.
  • Las situaciones competitivas suponen un especial estímulo de intensidad elevada y se deben provocar para lograr una máxima optimización de la técnica en sinergia con el resto de factores del rendimiento.


Tabla 1: Relación entre las fases del desplazamiento en el tenis y la técnica

En la carrera de 60m y 100m de atletismo las fases de aceleración y velocidad máxima son fundamentales. En la fase de aceleración resulta determinante la acción de impulso, mientras que son la zancada y el despegue lo que se considera relevante en la fase de velocidad máxima. Como vemos en la tabla 1 en el tenis no existe la fase de velocidad máxima y sin embargo resultan decisivas las fases de aceleración y desaceleración, más concretamente lo que serán el impulso, la capacidad de frenada y el recorte de zancada. Partiendo de estas ideas, podemos por lo tanto sostener que mientras en el trabajo denominado tradicionalmente en el atletismo como ejercicios de técnica de carrera existe un grupo ejercicios que se centran en la acción de impulso y otro que se centra en la zancada y despegue, en el tenis deberemos centrarnos en ejercicios de impulsión, de frecuencia y frenada:

Incidencia sobre el impulso:

  • Movimientos que aíslan de diversas formas la fase de impulso.
  • Movimientos en cuesta o resistidos.
  • Movimientos frontales, laterales, cruzados.
  • Combinaciones de movimientos.

Mediante estos movimientos se pretende actuar de forma especial sobre la fase de impulso en los diferentes movimientos que se producen en el tenis.

Incidencia sobre la frecuencia:

  • Movimientos que provocan acciones más rápidas mediante movimientos más cortos.
  • Movimientos en bajada o asistidos.
  • Movimientos frontales, laterales y cruzados.
  • Combinaciones de movimientos.

Se estimulan los procesos neuromotores de activación-relajación a la más alta velocidad y supra-velocidad mediante la reducción de la amplitud de zancada o el tiempo disponible para realizar la acción. Se presentarán las diferentes formas existentes  durante el juego.

Incidencia sobre la frenada-ajuste y el recorte de zancada:

  • Movimientos que estimulan las adaptaciones frente a acciones de frenada y reducción de zancada.
  • Movimientos con frenada en bajada o asistidos.
  • Movimientos con cambio de sentido.
  • Movimientos frontales, laterales y cruzados.
  • Combinaciones de movimientos.

Existe una gran cantidad de variantes de ejercicios, resultando además muy interesante combinarlos para potenciar los efectos coordinativos. También es recomendable realizarlos en situaciones de inestabilidad o con alguna otra dificultad que estimule aún más los procesos propioceptivos, como sería:

  • Con los ojos cerrados o con una reducción de la visión.
  • Después de giros o saltos con giro para actuar sobre la estabilidad y el reequilibrio.
  • En situaciones de inestabilidad: arena de playa, barra de equilibrio, plato de inestabilidad, plataforma con ruedas, minitramp…

La fase de impulso será el momento donde se sacará la fuerza para avanzar. Para ello dispondremos de un breve espacio de tiempo muy inferior al que se tiene para ejercer una fuera máxima o altos niveles de fuerza (Dick, 1987). Por lo tanto se tratará de lograr los más altos valores de fuerza en un breve tiempo. De hecho será interesante también reducir este tiempo de apoyo con lo que se elevará la frecuencia de movimientos y apoyos.

Ahora bien, no debemos perder el principio de complejidad y globalidad, por lo que buena parte del volumen de trabajo deberá ser en relación al ajuste, al ritmo y respecto al bote de la pelota en situación similar al juego. La complejidad de los movimientos en el tenis, lo corto de las acciones con continuos cambios de velocidad, amplitud y tipo de movimiento conlleva la especificidad de algunas acciones, como la gran cantidad de movimientos con flexión de rodillas y la menor extensión de la articulación de la rodilla durante el juego en relación a la carrera. Al tratarse de combinaciones de aceleraciones y desaceleración hace que en la mayor parte de los desplazamientos exista una cierta flexión de rodillas y que el tronco se mantenga erguido o con pequeñas flexiones de cadera.

TÉCNICA Y COMPORTAMIENTO MUSCULAR

A la hora de la acción de impulso se produce una intensa activación de los glúteos y cuádriceps. Si bien habrá que tener en cuenta que en muchas situaciones la ausencia de extensión de la cadera no permitirá una intervención tan pronunciada de los extensores de la cadera, como el glúteo mayor. Esto repercutirá también en la acción extensora de la cadera por parte de los isquios, en su papel como músculos biarticulares que actúan como extensores concéntricos de la cadera, flexor concéntrico de la rodilla en la fase de recogida de la pierna, y en situación excéntrica en la flexión de la rodilla. Al haber una fase aérea reducida, en relación a si hubiera una fase de alta velocidad, se reducirá algo la intervención excéntrica en la flexión de la rodilla. Pero sin embargo se producirá una mayor intervención en situaciones de estabilidad de la rodilla frente a continuas flexo extensiones en situación de flexión continuada.

La acción de los isquios también será determinante al tener que relajarse frente a las continuas contracciones del cuádriceps, pero con mecanismos continuos de combinaciones con tensiones excéntricas para estabilizar la rodilla y frenar la extensión al ajustar y desacelerar. Los aductores tendrán una intervención en la carrera frontal y especialmente lateral, con continuas solicitaciones de tensiones excéntricas durante las aperturas de piernas, especialmente al llegar a bolas con una cierta dificultad, lo que se acentúa en superfies deslizantes como la tierra batida.

Una característica interesante en la acción de los aductores e isquios es la solicitación en fase excéntrica pero siendo “vencido” por la acción, produciéndose un estiramiento mientras se hace la fuerza. En otras ocasiones los isquios, los cuádriceps, pero también los aductores actúan en ciclo estiramiento-acortamiento. Otros músculos que intervienen solicitados con este mecanismo elástico-reflejo son los tríceps surales, especialmente el sóleo, una vez más por la continua flexión de rodilla acompañada en muchas fases, sobre todo en los apoyos previos al golpeo y tras los mismos, por un apoyo plantar que coloca al sóleo en situación de estiramiento.

La acción del recto anterior y el psoas como flexores de la cadera tendrá un papel fundamental en la salida y aceleración, si bien en muchos momentos no se demandará su intervención máxima por no disponer de distancia suficiente, pues en una carrera de 2-4m si se realiza una explosiva acción máxima de estos músculos se podría producir un exceso de desplazamiento. Podemos observar que la mayor actuación de estos músculos sucede en acciones combinadas, con especial relevancia de la frecuencia de movimientos y la fuerza ejecutada en breve espacio de tiempo, seguido de mecanismos de frenada y ajuste, en continua combinación y manteniendo una estructura próxima a la necesaria para ejecutar los posteriores golpes.

ERRORES MÁS FRECUENTES

  • Dificultad en los enlaces de cambio de movimiento frontal, lateral.
  • Dificultad en los cambios de ritmo y amplitud de zancada en el ajuste con la bola. En ocasiones se tiende a llegar con demasiada velocidad y amplitud de zancada.
  • Excesivo impulso vertical, lo que no permite una buena aceleración.
  • Excesiva fase aérea. Se trata más bien de acortarla, de buscar muchos apoyos pues la fuerza se saca del suelo.
  • Excesiva acción de frenado horizontal, al no tener los pies por detrás o a la altura del centro de gravedad.
  • Algunos jugadores no salen con una acción intensa y amplia de los brazos. La raqueta en ocasiones es un estorbo y debería ser una ayuda. Incluso el peso de la raqueta debe ser utilizado como un elemento facilitador de la acción de salida y aceleración. En ocasiones el movimiento de los brazos es con los codos demasiado abiertos, como si se tratara de un patinador.
  • Una excesiva flexión del tronco y cabeza en las acciones de salida y aceleración provocará una pérdida del control corporal y dificultará la acción técnica de golpeo.
  • Llegar con demasiada velocidad sin una adecuada desaceleración lo que no permite golpes potentes y controlados.
  • Una ligera acción de los pies hacia afuera permitirá una aplicación mayor de fuerza. El giro hacia dentro de las puntas o excesivamente hacia afuera dificultará la acción de los pies y tobillos en la fase de impulso.
  • Un apoyo demasiado adelantado supondrá un apoyo plano del pie con la pérdida de eficacia consiguiente al anular la acción del tríceps sural.
  • A la hora de realizar acciones de agilidad como en el tenis, donde se llevan a cabo acciones motoras a alta intensidad con cambios de sentido, dirección, ritmos, frecuencias de pasos, y todo ello tomando decisiones frente a las acciones de un oponente y ejecutando golpes, se debe tener en cuenta que un elemento clave será el foco de atención del jugador. La cabeza del jugador deberá estar lo más neutra posible y dirigida hacia el contrario que será el punto donde se produce el estímulo de reacción. Parece también que los cambios de sentido y dirección, así como los golpes de tenis, se deben llevar a cabo con una acción inicial de la cabeza hacia el foco de atención móvil que es la bola. Se puede aconsejar al jugador que dirija sus movimientos desde arriba, dejando que hombros y cadera sigan a la cabeza (Plisk, 2007). Cuando un jugador gira antes los hombros o la cadera se suele perder la trayectoria idónea del desplazamiento. Esto se cumple en la acción de salida, aceleración y desaceleración o ajuste con la bola, pero no así en el cambio de sentido lateral para recuperar el centro. En esta situación la cabeza vuelve a tener que situarse en posición neutra y mirando al frente, para primero seguir la trayectoria del golpe ejecutado que dará una información anticipatoria de lo que puede hacer el oponente, y luego ver la posición y ejecución de éste.

CONCLUSIONES

Los factores técnicos influirán de forma decisiva en la manifestación de la velocidad en el tenis:

  • La técnica englobará la velocidad de desplazamiento incluyendo en ella la capacidad de salto, salida, aceleración y desaceleración; además de una adecuada variación del ritmo, control espacial y del impacto sobre la pelota.
  • La técnica se manifestará en relación a toda la complejidad del juego y de los factores condicionales, cognitivos, metabólicos.
  • La aplicación de fuerza explosiva depende del ángulo, velocidad y forma de ejecución y las adaptaciones se producen especialmente en la forma entrenada y en menor medida en otras no directamente empleadas. 
  • La velocidad de realización del gesto técnico debe ser mayoritariamente con intensidades elevadas, significativas para el juego.
  • La capacidad de reaccionar y salir de forma explosiva dependerá de las acciones previas al golpeo del oponente, entre ellas el salto previo que estimulará la capacidad elástica y refleja.
  • Se debe llevar a cabo una elevada práctica específica o al menos orientada al tenis, con una importante variabilidad que permita adaptarse a las diferencias individuales del sujeto y del juego.
  • Existen diferencias individuales y de género que deben tenerse en cuenta a la hora de preparar a los jugadores.

Referencias

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Cita en Rev Entren Deport

David Suárez Rodríguez y Sofía Argüelles (2013). Velocidad en Tenis: Factores Técnicos . Rev Entren Deport. 27 (3).
https://g-se.com/velocidad-en-tenis-factores-tecnicos--1629-sa-Y57cfb2723be99

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