Como vimos en anteriores entradas de blogs de nuestro sitio, las mujeres difieren de los hombres con respecto al músculo y el tendón, muy probablemente debido a las diferencias sexuales en el estrógeno. Los resultados experimentales presentes hacen pensar en la hipótesis de que el estrógeno tiene un efecto anabólico principalmente en el músculo disminuyendo el recambio proteico y mejorando la sensibilidad al entrenamiento de la fuerza. Es más, el estrógeno puede reducir la rigidez de los tendones, un efecto que puede modificarse por el entrenamiento físico. En esta oportunidad, les ponemos a disposición una traducción de un artículo reciente de Mette Hansen y Michael Kjaer donde tratan este tema (Exerc. Sport Sci. Rev., Vol. 42, No. 4, pp. 183-192, 2014). Este material, junto a otros, serán parte de la próxima webinar de la semana siguiente.
CREATINA + EJERCICIO: La alianza estratégica para potenciar el eje músculo-cerebro y optimizar rendimiento en atletas y adultos activos
La investigación reciente sobre la suplementación con creatina y su interacción con el ejercicio...




