El ejercicio aeróbico y su impacto en la acumulación de amiloide en Alzheimer
Introducción
El auge de la población adulta mayor ha generado un creciente interés en la actividad física como potencial protector de la salud cerebral, en particular en relación con la enfermedad de Alzheimer (EA). Este resumen presenta los hallazgos de un estudio que investigó el efecto de un programa de ejercicio aeróbico de 52 semanas en la acumulación de amiloide, el rendimiento cognitivo y el volumen cerebral en adultos mayores cognitivamente sanos, con niveles elevados o subumbral de amiloide.
Objetivo del estudio
El objetivo principal fue evaluar si un programa de ejercicio aeróbico podría mitigar la acumulación de amiloide, un marcador patológico asociado con la EA, en individuos que todavía no presentaban deterioro cognitivo.
Métodos utilizados
Se realizó un ensayo controlado aleatorio con 117 participantes cuyo promedio de edad era de 72.9 años. Los sujetos fueron divididos en dos grupos: uno que realizó 150 minutos semanales de ejercicio aeróbico supervisado y otro que recibió educación sobre salud. Las tasas de acumulación de amiloide se midieron mediante imágenes PET de amiloide, y se evaluaron cambios en el volumen cerebral y en pruebas neuropsicológicas en tres momentos: al inicio, a las 26 semanas y al final del estudio.
Resultados destacados
A pesar de que el grupo que realizó ejercicio mostró una mejora significativa en la condición cardiorrespiratoria (11% frente a 1% en el grupo control), no se observaron diferencias en la acumulación de amiloide, el volumen cerebral ni el rendimiento cognitivo en comparación con el grupo control. Este hallazgo sugiere que el ejercicio aeróbico, aunque beneficioso para la salud cardiovascular, no reduce la carga de amiloide en individuos cognitivamente sanos.
Conclusiones
Los resultados del estudio indican que el ejercicio aeróbico no está asociado con una reducción en la acumulación de amiloide en adultos mayores cognitivamente normales. A pesar de las mejoras en la aptitud física general, se concluye que los beneficios cognitivos observados en otras investigaciones pueden no estar directamente relacionados con la reducción de amiloide. Esto abre nuevas líneas de investigación sobre los mecanismos no relacionados con el amiloide que podrían estar a la base de los beneficios cognitivos del ejercicio.
Reflexiones finales
Este estudio refuerza la importancia del ejercicio regular como estrategia para mantener la salud general en la vejez, aunque pone de manifiesto la necesidad de investigar más a fondo los mecanismos subyacentes que podrían contribuir a la salud cognitiva, particularmente en la preeminente cuestión de la enfermedad de Alzheimer. Invertir en programas de ejercicio podría ser una parte esencial de un enfoque integral para la prevención de deterioros cognitivos, aunque deberíamos explorar nuevas rutas para comprender cómo el ejercicio puede influir en nuestro cerebro a medida que envejecemos.





